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Contra la paradoja del hambre: el programa PAIS y la voz de León XIV
Ante una agenda global de desafíos urgentes, concluyó en Roma el Foro Mundial de la Alimentación de la FAO. Bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, el encuentro buscó respuestas frente al contrasentido de que el hambre persista en pleno siglo XXI. Desde las pampas argentinas, también surgen voces y propuestas para aportar al debate.
- octubre 17, 2026
- Lectura: 5 minutos
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El encuentro, que se desarrolló desde el jueves 8 en la capital italiana, y que coincidió con el Día Mundial de la Alimentación reunió a delegaciones gubernamentales, investigadores y organismos internacionales para discutir la manera de acelerar la transformación de los sistemas agroalimentarios, promoviendo la innovación, la resiliencia rural y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Este planeta genera actualmente los alimentos suficientes para abastecer a toda la población mundial, sin embargo, 645 millones de personas permanecen en situación de hambre y 2.690 millones de habitantes no tienen acceso a una dieta saludable. Ante este dislate, la FAO insiste en que la solución no radica exclusivamente en el despliegue de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la robótica o la analítica de datos, sino en la articulación de soluciones prácticas, rápidas y adaptadas a cada situación puntual, integrando el conocimiento tradicional con modelos cooperativos, la biotecnología, las escuelas de campo y otros actores sociales.
A estas recomendaciones, se sumó la voz del Papa León XIV. Desde su recuperación postoperatoria, este viernes el Santo Padre envió un mensaje al director general de la FAO, el biólogo chino Qu Dongyu, abordando cuatro cuestiones clave: la paradoja del hambre en un mundo tecnológicamente avanzado, la necesidad de una innovación agrícola respetuosa con la creación, el acceso a la alimentación como derecho humano fundamental y el rechazo al uso de los alimentos como arma de guerra. “El progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”, ha señalado el Papa. En otro pasaje de sus declaraciones, León XIV afirmó: “El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”. Y enfatizó: “El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”. Finalmente, advirtió que “los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”.
Desde su recuperación postoperatoria, este viernes el Santo Padre envió un mensaje al director general de la FAO, el biólogo chino Qu Dongyu, abordando cuatro cuestiones clave: la paradoja del hambre en un mundo tecnológicamente avanzado, la necesidad de una innovación agrícola respetuosa con la creación, el acceso a la alimentación como derecho humano fundamental y el rechazo al uso de los alimentos como arma de guerra.
En el enorme abanico de abordajes que tiene la cuestión del acceso a los alimentos, y de cómo adaptarse a las situaciones locales, vamos a revisar lo que ha expresado recientemente el Colegio de Nutricionistas de la provincia de Buenos Aires. Para los especialistas, el lema “Innovar hoy para nutrir mañana” adquiere un sentido estratégico: no se trata -aseguran- de avanzar en nuevas tecnologías sino de poner el conocimiento en pos de la soberanía alimentaria. De esta manera, la innovación en la producción de alimentos constituye una oportunidad para desarrollar respuestas concretas frente a la inseguridad alimentaria, promover el aprovechamiento de los recursos disponibles y fortalecer el derecho a una alimentación saludable, segura y soberana.
En esta línea, los profesionales de la alimentación, destacan el Programa Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) tiene como propósito contribuir a disminuir la inseguridad alimentaria mediante la elaboración de alimentos deshidratados destinados a complementar las estrategias de asistencia alimentaria. La planta funciona en la Estación Experimental Julio Hirschhörn de la Facultad de Ciencias Agrarias, en Los Hornos, y articula con el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (CIDCA), dependiente de la UNLP, el CONICET y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC).
“Actualmente, se elaboran guisos deshidratados de arvejas con vegetales, lentejas con vegetales, arroz con vegetales y lentejas con arroz y vegetales, además de una base de vegetales. Las recetas fueron diseñadas para ofrecer preparaciones de valor cultural para la población e incorpora alimentos como legumbres y verduras, cuyo acceso y consumo suelen verse limitados por razones económicas”, señaló la licenciada en Nutrición (MP 4224), Daiana Giuliano Meriggi, matriculada en el Colegio de Nutricionista de la Provincia de Buenos Aires.
En 2025, el programa amplió sus líneas de desarrollo con nuevas formulaciones, entre ellas snacks elaborados con frutas deshidratadas y pseudocereales, diversificando las alternativas alimentarias. La nutricionista también explicó que “la deshidratación permite obtener productos de fácil conservación y preparación, al tiempo que abre posibilidades para agregar valor a las materias primas regionales”.
En este sentido, la iniciativa PAIS también ofrece a pequeños y medianos productores frutihortícolas la posibilidad de utilizar sus instalaciones para transformar sus productos, favoreciendo el aprovechamiento de frutas y verduras y contribuyendo a reducir su desperdicio. “Los productos elaborados no presentan excesos de nutrientes críticos que impliquen sellos de advertencia, en el marco de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable”, aclaró Giuliano Meriggi.
Desde 2023, el programa sostiene la provisión semanal de guisos deshidratados a nueve organizaciones sociales del Gran La Plata, que los distribuyen en comedores y ollas populares. Esta tarea se complementa con un recetario de preparaciones, talleres de cocina y capacitaciones en manipulación segura de alimentos, orientados a ampliar las posibilidades de uso de los productos y optimizar los recursos disponibles.
La experiencia del Programa Planta de Alimentos para la Integración Social será parte del webinar “Nutrición, ciencia y sustentabilidad”, organizado por el Colegio de Nutricionistas bonaerense, que se realizará este viernes 16, a las 18:00, en el marco del Día Mundial de la Alimentación.
“Innovar en la producción de alimentos no implica únicamente desarrollar nuevas formulaciones o tecnologías. También supone articular conocimientos científicos, formación profesional, producción regional y trabajo comunitario para responder a necesidades sociales concretas. Desde la universidad pública, esta iniciativa pone la innovación al servicio de la comunidad y reafirma el compromiso de la nutrición con la construcción de políticas alimentarias que contribuyan a garantizar el derecho a una alimentación sana, segura y soberana”, afirman los colegiados bonaerenses.
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