En Jujuy 50 años después: donde hubo sombras, hoy camina la memoria
A medio siglo del horror, Jujuy volvió a marchar por la memoria. De Guerrero a Plaza Belgrano, crónica de una marcha necesaria contra el silencio y las políticas de desmemoria. Risas, bronca y sol: el ejercicio de no olvidar ganó las calles.
- marzo 25, 2026
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Tras días de lluvia ayer finalmente salió el sol, cambiamos el paraguas por la gorra, y con el tiempo resistiendo aún a la llegada del otoño, se perfilaba un día con aroma a pasto recién cortado en el aire. En ese zumbido de desmalezadoras, en la localidad de Guerrero, in crescendo iban escuchándose los cánticos de la primera marcha del día.
Y es que hace 50 años, este lugar, el ex centro clandestino de detención de Guerrero, servía como espacio de tortura y represión para quienes pensaban diferente al poder del momento, aquellos y aquellas que se enfrentaron a la desigualdad y al proceso de instalación del modelo más sangriento de nuestra historia.
Hacer memoria es un ejercicio permanente, y no hablar de ciertas cosas hace que las vayamos olvidando. Difícilmente olvidamos los momentos de risa, de alegría, de complicidad con nuestros amigos y amigas, así como también difícilmente olvidamos los momentos más traumáticos de nuestras vidas. Para aquellos que tuvimos la suerte de no haber vivido la dictadura, el ejercicio de memoria siempre se centra en no olvidar la tristeza y el horror de esos trágicos años, pero para quienes ayer tomaron el micrófono, el ejercicio se percibe como una mezcla de cariño y anécdotas divertidas de quienes no están, se recuerdan a amigos, padres, madres, hijos, se recuerdan sus risas, y se recuerdan sus ausencias, el dolor y la bronca por su desaparición.
En el acto estuvo presente la esposa de Avelino Bazán (detenido y desaparecido), doña Olga Graciela Ovalle de Bazán, que desde su silla de ruedas pedía “no bajar los brazos y seguir en la lucha”, con la osadía de disculparse por no ser una gran oradora. Pasaron junto a ella varios testimonios que problematizaban el presente, el contexto, las alternativas de unidad, y también los recuerdos de charlas, convites, y trasnoches. El recuerdo de cómo eran esos amigos que nos quitaron, “el flaco Safarov era brillante, sabía de todo, nos comentaba lo que sucedía en el mundo en un momento en que no existía internet y era difícil enterarse de las cosas, bueno, él las sabía” comentaba Vicente Lino Caceres, ex detenido y sobreviviente del ex centro clandestino de Guerrero.
En el acto estuvo presente la esposa de Avelino Bazán (detenido y desaparecido), doña Olga Graciela Ovalle de Bazán, que desde su silla de ruedas pedía “no bajar los brazos y seguir en la lucha”, con la osadía de disculparse por no ser una gran oradora. Pasaron junto a ella varios testimonios que problematizaban el presente, el contexto, las alternativas de unidad, y también los recuerdos de charlas, convites, y trasnoches.
En paralelo, actos similares ocurrían en Tilcara, La Quiaca, Libertador, Tumbaya, muchos momentos para recordar, para hacer presente una vez más aquello que no debemos olvidar.
Por la tarde, la concentración se llevó adelante en el Parque de la Memoria. Ahí nos encontramos, nos saludamos, nos reímos junto a compañeros y compañeras de militancia, de la vida, del trabajo. Caminar unos metros y saludar a uno, caminar otros metros y encontrar a otro, y sentirse acompañado como parte de un espacio que entiende que la memoria se camina, que el encuentro se festeja, y la justicia se demanda.
La calle exige verdad, y las banderas, canticos, y consignas reclaman presente. Las políticas de desmemoria transformaron el ex centro clandestino más importante de Jujuy, el Cabildo de Jujuy, que en los años oscuros estaba ocupado por el Comando Radioeléctrico y la Jefatura de la Policía provincial, incumpliendo las normas de preservación de los espacios de memoria, en una plaza turística que ha dejado en un rincón y sin el paso de las topadoras, una endeble construcción de lo que fue ese centro clandestino del terror. Por allí pasó la marcha, tras el paso previo por la Unidad Penal de Gorriti, otro lugar de detención y tortura, para terminar con un acto en la plaza Belgrano frente a la casa de Gobierno, en el que nuevamente se habló de presente, contexto, y memoria.
50 años pasaron de la última dictadura en nuestro país, y tras días, años, décadas, Jujuy sigue haciendo presente, calle, indignación y risa, sigue marchando y exigiendo saber dónde están nuestros desaparecidos, esos amigos y amigas que año a año recordamos como eran.
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