El Gobierno busca acelerar la reforma laboral en Diputados porque advierte posibles cambios en el texto
Tras la media sanción que modifica la ley penal juvenil, el oficialismo busca aprobar la reforma laboral el 19 de febrero. Javier Milei presiona para evitar que la oposición introduzca cambios en artículos clave —como las licencias por enfermedad y cuotas sindicales— que obligarían al proyecto a retornar al Senado.
- febrero 13, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Luego de lograr la media sanción para bajar la edad de imputabilidad y aprobar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, Martín Menem reunió a toda la bancada libertaria en su despacho de la Cámara de Diputados. Les tenía una sorpresa: una comunicación telefónica con el mismísimo Javier Milei. El mensaje que bajó desde la cúspide del Gobierno fue claro: el bloque de La Libertad Avanza está “totalmente consolidado” y el objetivo ahora es acelerar la reforma laboral para la corta semana post feriado XXL de carnaval.
Milei quiere apurar los tiempos para llegar con una victoria contundente al 1 de marzo, cuando le toque abrir las sesiones ordinarias en la Asamblea Legislativa. Otra vez dará un discurso un domingo por la noche y quiere marcar la pauta de que su gestión “es la más reformista de la historia”. Pero los planes del oficialismo tienen un problema: la negociación con la oposición y las “sorpresas” que comenzaron a aparecer sobre la reforma laboral.
El poroteo parlamentario
“Dependemos de los tiempos de los aliados”, admitió una fuente parlamentaria que frecuenta a la cúpula libertaria. El poroteo previo le da a LLA un piso de ventaja para aprobar la reforma laboral tal cual se votó en el Senado: hay una masa crítica de 131 votos –entre libertarios, macristas, radicales y las fuerzas provinciales de Martín Llaryora, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo–. En la vereda de enfrente habría 109 votos en contra, de peronistas-kirchneristas, la izquierda, radicales disidentes, socialistas, lilitos y pichettistas–. Sin embargo, en el hemiciclo hay pocos que quieren convalidar un trámite exprés para una ley que modifica las indemnizaciones y ajusta las horas extras, las vacaciones, las huelgas y –como saltó en las últimas horas– hasta las licencias por enfermedad.
La idea oficialista –que se discutía hasta este viernes– es convocar a un plenario de las comisiones de Legislación Laboral y Presupuesto para el próximo miércoles 18 y bajar al recinto para votar el jueves 19. “Para el dictamen estaría todo encaminado”, dijeron en LLA.
El Gobierno quiere apurar los tiempos porque estiman que podría haber cambios de último momento en el texto. Y si la votación en la cámara incorpora modificaciones a la media sanción del Senado, el proyecto debe volver para su revisión en la Cámara alta –que solo define si acepta o no esos cambios al proyecto original–. Esa situación, entonces, ocurriría durante la última semana de febrero.
Si Patricia Bullrich fue la encargada de negociar con los aliados los votos en el Senado, ahora le tocará a Menem y Gabriel Bornoroni –el jefe de bloque– llevar adelante las conversaciones con los aliados. Son dos espadas legislativas con mucha menos experiencia que la exministra –que ya avisó que no se meterá en Diputados–. La Casa Rosada sí le ordenará al ministro del Interior, Diego Santilli, que vuelva a instalarse en el despacho de Menem para aceitar los vínculos.
“Bornoroni está hablando con los presidentes de bloques para apurar el dictamen y la votación. Tiene miedo que haya cambios y que tenga que volver al Senado”, aseguró un diputado de la oposición que convive en un bloque dividido ante la reforma laboral. “Vamos a tratar de acelerar lo máximo posible para sacar la reforma laboral la semana que viene, sino será la otra”, replicaron en el campamento oficialista.
En LLA están envalentonados con las dos victorias parlamentarias de esta semana: “Estamos en el Congreso más reformista de la historia. Estamos sacando leyes que fueron debatidas durante miles de horas en comisiones por muchos años. Esto va a seguir durante todo el periodo. Y el kirchnerismo está en una crisis terminal”, vaticinan.
En LLA están envalentonados con las dos victorias parlamentarias de esta semana: “Estamos en el Congreso más reformista de la historia. Estamos sacando leyes que fueron debatidas durante miles de horas en comisiones por muchos años. Esto va a seguir durante todo el periodo. Y el kirchnerismo está en una crisis terminal”, vaticinan.
Los nuevos puntos de la ley que se discuten
Por la cantidad de reparos registrados en las últimas horas en los despachos de diputados, es posible que el texto de la reforma laboral que se aprobó en el Senado sufra cambios. El primer ítem que generó resquemor en la Cámara baja fue el celebrado por Federico Sturzenegger: el artículo 208, que habilita recortes en el salario si un trabajador pide una licencia por enfermedad. Permite un ajuste de hasta el 50% si un trabajador sufre “un accidente o una enfermedad que no sea consecuencia de la prestación de tareas derivadas del contrato de trabajo”.
El recorte se mantiene incluso si el trabajador sufre enfermedades graves como cáncer y debe faltar a sus tareas por sus tratamientos. “Si la nueva ley de reforma laboral se aprueba, cuando te enfermes vas a recibir un 50% o 75% del salario, dependiendo del diagnóstico”, denunció la Fundación Huésped. Dicho ítem podría estar en peligro para el oficialismo en la votación en particular.
El articulado que deroga el estatuto del periodista y desfinancia el INCAA siguen siendo cuestionados por los trabajadores de prensa y la cultura, que esperan que haya cierto eco en referentes de la UCR y de espacios provinciales para que caigan en la votación. En ese sentido, se está dando un rosca en espejo: por caso, la senadora por Córdoba Alejandra Vigo votó en contra de ese capítulo y hay expectativa sobre qué harán los tres diputados cordobeses –entre ellos Juan Schiaretti, marido de la senadora–.
El oficialismo tiene en alerta también artículos cuestionados por el PRO. El bloque amarillo en el Senado propuso eliminar la cuota sindical obligatoria, pero su modificación no fue aceptada: la CGT logró acordar con Bullrich para que se mantenga la normativa y no se desfinancie a los gremios. Ahora los macristas en Diputados podrían volver a la carga.
Incluso Cristian Ritondo ya avisó que insistirá con la posibilidad de que las billeteras virtuales puedan convertirse en cuentas sueldo, algo que estaba en el proyecto original y que también sacó Bullrich. “Vamos a insistir con el artículo original. Es importante que ellos puedan percibir su sueldo donde sea, porque la plata es de los trabajadores”, le dijo Ritondo al diario Clarín. La propuesta es un guiño claro a Mercado Libre, de Marcos Galperín.
Otros diputados amarillos, pero que están dentro del interbloque de Provincias Unidas –no en el PRO de Ritondo– exigen cambios en el Fondo de Asistencia Laboral (el FAL, que se usará para pagar las indemnizaciones) y el RIMI (un “RIGI para Pymes”). La macrista Gisela Scaglia, ex vicegobernadora de Maximiliano Pullaro en Santa Fe, irá con propuestas alternativas.
En ese marco, la reforma laboral llega a su hora decisiva. La Casa Rosada sabe que cada artículo puede convertirse en una negociación aparte. Si logra blindar el texto sin cambios, el Presidente llegará al 1° de marzo con una foto de fortaleza y disciplina parlamentaria; si Diputados introduce modificaciones sensibles, el proyecto volverá al Senado y el oficialismo perderá la épica de la velocidad. Todo, sin contar cuál será la estrategia opositora sindical: tras la fallida marcha del miércoles, la CGT está muy presionada en sus bases para ahora sí convocar a una huelga para el día de la votación en la Cámara baja.
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