De cara al 2026: Abróchense los cinturones
El gobierno nacional termina el 2025 fortalecido políticamente por las elecciones legislativas y por la victoria parlamentaria en la aprobación del Presupuesto. Se reafirma la política de ajuste, en base a autoritarismo y atropellos, y elimina derechos básicos. La oposición está debilitada y fragmentada. En el peronismo hay falta de liderazgos y continúan las internas. Kicillof se nacionaliza y se abren incógnitas sobre el papel que jugarán los intendentes.
- diciembre 28, 2025
- Lectura: 3 minutos
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“Abróchense los cinturones porque van a haber muchas más reformas”, afirmó Javier Milei en un mensaje de pretendida celebración navideña. El cuadro se completó con el libro que el Presidente le regaló a sus ministros para luego fotografiarse sonriente con todo el equipo. Defendiendo lo indefendible es una obra del economista libertario Walter Block, publicada en los años ’70, en la que el autor justifica prácticas como el trabajo infantil, el chantaje, el narcotráfico, la usura y la corrupción policial con la sola condición de que esto se haga como un acuerdo entre individuos y sin agresión física directa.
A ello se suma la aprobación express que –con apenas pequeños tropiezos– el gobierno logró –por primera vez en tres años– de un presupuesto nacional que incluye mayores recortes y quita de derechos para las personas con mayor vulnerabilidad, la educación y la ciencia, entre otros rubros. El cuadro se completa con la foto de Patricia Bullrich, Diego Santilli y Martín Menem exhibiendo sonrisas por el logro libertario.
«Abróchense los cinturones porque van a haber muchas más reformas». Esa es la premisa libertaria que Milei entiende –con parte de razón– que ha sido ratificada por la ciudadanía en las urnas y en la opinión mayoritaria de la población. En el sustrato de la afirmación se alojan tanto el reconocimiento de que el sacrificio debe continuar, ya como algo naturalizado en la cotidianidad de argentinas y argentinos, y que la gestión gubernamental –lejos de dar por concluida una etapa– seguirá profundizando en el mismo rumbo. La crueldad sigue siendo un dato distintivo de la gestión libertaria.
A su favor el oficialismo exhibe la desaceleración de la inflación y el control del tipo de cambio, aunque para lograr esto último se haya permitido una aberrante intromisión del gobierno de Donald Trump en la economía y la política argentina. Para Milei esto último es un blasón antes que una mancha o un deshonor.
Frente a las críticas –para las que solo hay oídos sordos o desestimación metódica– el gobierno exhibe crecimiento de actividades de los sectores primarios (agro, petróleo, minería), donde además los salarios subieron el 19%. No importa entonces que los empleados estatales hayan perdido en el año el 15% de su poder adquisitivo al igual que las jubilaciones mínimas. Para contener la protesta en la parte más baja de la pirámide social, el Ministerio de Capital Humano ajustó la Asignación Universal por Hijo (AUH) en 67,8% en los últimos dos años.
Según Zuban Córdoba & Asociados, el 63,7% de las personas tienen problemas para llegar a fin de mes y el 80% necesita mejorar sus salarios. Otra consultora, Isasi Burdman, registra que 6 de cada 10 argentinos atravesaron este año una situación económica peor que la del año anterior. Y Opinaia sostiene que más de la mitad de quienes fueron consultados expresa temor de perder su estabilidad laboral actual.
En sus informes de noviembre y diciembre de 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) señaló que en los 21 primeros meses del gobierno de Milei se perdieron entre 270 mil y 280 mil puestos de trabajo y cerraron casi 20 mil empresas. Para el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET) la cifra ascendió a 224 mil y la misma fuente agregó que por cada empleo público recortado se destruyeron seis puestos de trabajo en el sector privado.
El gobierno de Javier Milei cierra el 2025 con un escenario de consolidación paradójico: mientras los indicadores sociales revelan que 6 de cada 10 argentinos empeoraron su situación económica y se perdieron más de 270 mil empleos, el oficialismo exhibe músculo político tras su victoria en las legislativas y la aprobación del Presupuesto.
¿A quién le importa?
Todo lo anterior –y mucho más– da cuenta de que, motosierra en mano, desde que asumió Milei hasta la fecha se ha producido un fuerte ajuste que afecta la vida cotidiana de las personas. Sin embargo, la LLA hoy puede exhibir una victoria electoral en las elecciones legislativas de noviembre que le permite enfrentar con optimismo los proyectos que lleve al Congreso. Además las encuestadoras coinciden en que el presidente termina el 2025 con niveles de aprobación muy competitivos. Opina Argentina asegura que el 50% de quienes fueron consultados le adjudica una imagen positiva al presidente. En cambio Zuban Córdoba sostiene (informe de diciembre 2025) que el 51% de los encuestados desaprueba la gestión nacional.
Más allá de eso, en un ranking regional publicado el 23 de diciembre, CB Consultora Opinión Pública ubica a Milei como el presidente de mejor imagen positiva de América del Sur. Un dato que seguramente ha tomado en cuenta la Casa Rosada para dejar trascender el adelanto de que el presidente planea realizar en Argentina una “cumbre” a la que pretende invitar a colegas con los que mantiene afinidad ideológica. Estarían José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia), Santiago Peña (Paraguay), José Jerí (Perú), Nayib Bukele (El Salvador) y el recientemente electo Nasry Asfura (Honduras).
Podría decirse también que las denuncias por corrupción que afectaron a personas vinculadas con el gobierno y al propio presidente y su entorno más cercano no afectaron tampoco la imagen de un gobierno que hizo de la lucha “contra la casta” uno de sus argumentos de campaña. Pocos se acuerdan ya del ex-senador Edgardo Kuieder –hoy detenido en Paraguay por haber intentado traspasar la frontera con dólares presuntamente obtenidos para cambiar sus votos en el Senado–, y tampoco de Federico Machado preso en una cárcel de Estados Unidos acusado de narcotráfico, siendo la persona que facilitó los fondos de campaña al ex diputado libertario José Luis Espert quien, por ese motivo, debió renunciar a la aspiración de renovar su banca por LLA. ¿Y los desvíos de fondos en la ANDIS bajo la órbita de Diego Spagnuolo? Menos aún que Javier y Karina Milei siguen siendo indagados por la justicia por la estafa con criptomonedas en el llamado “caso $Libra”.
Nada de esto parece haber incidido en la voluntad de los votantes en las elecciones legislativas. Quizás pesó entonces la amenaza de Donald Trump de que un revés electoral del oficialismo arrastraría también una quita de todo apoyo de la administración norteamericana a un gobierno argentino que, por entonces, afrontaba serias penurias en sus finanzas, puestas en evidencia en la fragilidad de la paridad cambiaria y en la suba del riesgo país. No es ilógico pensar que en las urnas los votantes se pronunciaron espantados por el temor al caos o al infierno. Para algunas cosas y en algunos temas, la memoria sigue operando.
¿Y la oposición?
Bien, gracias. Difícil es hacer un comentario certero de esta otra parte del mapa político del país.
La calificación más sencilla es que, poco a poco y paso a paso, el oficialismo ha tenido la habilidad y/o capacidad de cooptar voluntades utilizando argumentos políticos y otros que no lo son tanto, con medios probos y otros presuntamente espúreos. Como ya lo escribimos en 4Palabras, uno de los errores de la oposición fue subestimar la capacidad política de Milei. Detrás de su crítica a la casta, el presidente supo mover hilos, influencias y también usó la billetera del Estado para garantizar sus propuestas y diezmar a los opositores.
El último año terminó de afianzar prácticamente la idea de la desaparición del radicalismo como fuerza política nacional. El peronismo, entre tanto, se presenta cada día más como una inestable federación de fuerzas provinciales con éxitos diversos mientras, simultáneamente, prolonga los debates internos más centrados en los liderazgos y el protagonismo de sus integrantes que en la discusión de proyectos de cara a la sociedad. En eso también influyó la pérdida de capital electoral resultante de las elecciones legislativas del pasado noviembre.
No menos importante es lo que se puede denominar la municipalización del ajuste, que ha hecho recaer sobre los intendentes la mayor carga de los recortes, porque han sido ellos los que han tenido que buscar alternativas para gestionar pero también, con escasos recursos, ponerle el pecho a la demanda ciudadana.
Mientras el gobierno nacional se desentiende de las políticas públicas y procede al recorte de derechos, los intendentes comparten la vida cotidiana con los vecinos que les demandan respuestas al margen de cualquier consideración. Sin importar la fuerza política a la que representan los intendentes cargan con el peso de la gestión en sus distritos y no solo con aquello que les corresponde, sino también con reclamos por rutas que no se mantienen, obras que no se hacen y fondos que se retacean. Tienen que pensar primero en atender esas demandas, antes que dedicarse a imaginar la política más allá de sus propias fronteras, a nivel provincial o nacional.
Debilidad y fragmentación pueden ser dos calificativos para designar a lo que hoy sobrevive como oposición política. La foto de lo ocurrido en el Congreso durante la votación de la ley de Presupuesto es un buen indicador.
A lo anterior se agrega que la oposición se centra mayormente en la crítica y en la resistencia, pero mucho menos en la construcción y presentación de alternativas a lo que está ofreciendo La Libertad Avanza.
De cara al 2026, el mapa político argentino muestra a una oposición debilitada, fragmentada y carente de liderazgos aglutinadores. Mientras el radicalismo se desvanece y el PRO es absorbido por la estructura oficialista, el peronismo sobrevive como una 'federación inestable' de fuerzas provinciales atrapada en sus propias internas.
Hay además una evidente crisis de liderazgos. El radicalismo no tiene figuras que sobresalen y conciten adhesiones. Durante el año que culmina Milei se encargó de destruir al PRO de Mauricio Macri y de cooptar para el oficialismo a algunas figuras que fueron centrales en el armado del ex presidente.
El peronismo –que sí tiene figuras de proyección nacional– se mueve en la búsqueda permanente de un inestable equilibrio del que participan y en el que alternan Sergio Massa, Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. Todos ellos además se debaten entre quedar atrapados en un pasado de victorias obtenidas y la necesidad de encontrar otras propuestas que sintonicen sobre todo con generaciones más jóvenes a las que hay que volver a entusiasmar y comprometer con la política.
El tigrense intenta tomar distancia de la interna y jugar como permanente moderador de las disputas, a la espera de otra oportunidad que lo sitúe nuevamente como aspirante a la presidencia. Cumpliendo con su injusta prisión domiciliaria en San José 1111, la ex presidenta no parece resignada a renunciar al bastón de mando y sigue moviendo hilos a través de su hijo Máximo y algunas otras figuras menores de La Cámpora. Kicillof, que –acosado y golpeado presupuestariamente por Milei– tiene que responder por la gestión en la provincia de Buenos Aires, parece decidido a nacionalizar su Movimiento por el Derecho al Futuro como un paso que lo instale como figura de recambio para el peronismo de todo el país. La ronda de acercamientos y reuniones con los gobernadores así parece indicarlo.
De todos modos, parar mirar hacia el 2027 el peronismo tiene que encontrar la forma de resolver democrática y definitivamente sus internas: eso significa también la renovación de liderazgos.
En esta búsqueda será muy importante el papel de los intendentes en funciones (no solo los de la provincia de Buenos Aires) porque –también por lo que la crisis les ha delegado– pasan a jugar un papel central en las definiciones políticas y, buena parte de ellos, pretenden hacer valer su peso territorial y sus opiniones.
Lo concreto es que hoy por hoy ninguna figura –tampoco las del peronismo– logra superar el piso del 30% de aprobación.
En lo político, el 2025 cierra con más incertidumbres que certezas, pero con un oficialismo claramente fortalecido. Aunque esa fuerza esté colgada de la fragilidad de las variables económicas y éstas supeditadas a lo que, en Washington, vayan determinando Mr. Donald Trump, Marcos Rubio y Scott Bessent.
4Palabras
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- #2026#Congreso#destacada principal#gobierno de Milei#notas de opinion
- Ernesto Lamasdiciembre 29, 2025 at 12:28 pm
Para tener un plan primero hay que tener un diagnóstico y este análisis ayuda mucho. En los nuevos liderazgos ojalá se tenga presente a quienes fueron y son colaboradores del desastre que está haciendo el gobierno. El apoyo en el Congreso a leyes antipopulares por parte de legisladores que fueron elegidos para hacer oposición no puede pasar al olvido sin consecuencias.
- Eduardo Omar Hernándezdiciembre 28, 2025 at 5:10 pm
Muy buen análisis.
Agregaría que en la oposición, el conjunto de la dirigencia funciona con un grado sorprendente de irresponsabilidad, y a esta altura resulta evidente que las diferencias no solo tienen relación con egos o aspiraciones personales sino con disímiles proyectos de país. Esta falta de coincidencia generó la anodina campaña de noviembre, solo limitada a «ponerle freno a Milei».
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Para tener un plan primero hay que tener un diagnóstico y este análisis ayuda mucho. En los nuevos liderazgos ojalá se tenga presente a quienes fueron y son colaboradores del desastre que está haciendo el gobierno. El apoyo en el Congreso a leyes antipopulares por parte de legisladores que fueron elegidos para hacer oposición no puede pasar al olvido sin consecuencias.
Muy buen análisis.
Agregaría que en la oposición, el conjunto de la dirigencia funciona con un grado sorprendente de irresponsabilidad, y a esta altura resulta evidente que las diferencias no solo tienen relación con egos o aspiraciones personales sino con disímiles proyectos de país. Esta falta de coincidencia generó la anodina campaña de noviembre, solo limitada a «ponerle freno a Milei».