Andrés Di Tella: “Es un error trágico de este gobierno el ataque al cine argentino”
El primer director del BAFICI analiza la crisis de la industria cinematográfica bajo la gestión de Milei. Denuncia una “batalla cultural” que usa a los artistas como trofeos y critica el “caballo de Troya” de las plataformas. También recuerda cómo la audacia y el ingenio trajeron a Coppola a Buenos Aires.
- marzo 12, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Andrés Di Tella no es sólo una referencia del documental argentino por obras como Montoneros, una historia, La televisión y yo o 327 Cuadernos. Es, además, el hombre que diseñó los cimientos del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI), del que fue su primer director. En diálogo con 4Palabras, observa con preocupación el escenario actual, donde el cine se ha convertido en uno de los blancos de ataque para el gobierno de Javier Milei.
Para el cineasta, esta industria se ha vuelto un “enemigo fácil” en el marco de una batalla cultural que busca transformar de manera radical el pensamiento de la sociedad. Di Tella sugiere que el ataque gubernamental responde a una lógica de espectáculo simbólico: “Vos sos Milei y le cortaste la cabeza a Pablo Echarri, le mostrás la cabeza ensangrentada a tus seguidores”. Según su visión, figuras visibles de la pantalla funcionan como trofeos de guerra para una gestión que, al no poder cumplir con todas sus promesas, ofrece estas ejecuciones mediáticas como consuelo.
Mientras tanto, se pone en riesgo una “época de oro” de 25 años del cine argentino que formó técnicos y directores reconocidos en todo el mundo. Di Tella lamenta este “error trágico” del gobierno libertario de destruir lo que tanto costó construir, aunque confía en que el cine argentino tiene “mucho resto”.
Sin embargo, su diagnóstico es más profundo. Existe, para el director, un engaño moderno donde las plataformas multinacionales intentan mimetizarse con la identidad nacional. Menciona el caso de El Eternauta como un “caballo de Troya” perfecto: una obra profundamente argentina –donde hasta se jugaba al truco– que sirvió para que Netflix se presentara “producción local” aunque bajo pautas dictadas desde afuera. “Hecho en Argentina”, dice el eslogan de la plataforma.
El BAFICI: la sorpresa de Coppola y la necesidad de “los números”
Al recordar los orígenes del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, Di Tella evoca una era de ingenuidad, “ingeniosidad” y presupuestos mínimos. Su gran apuesta inicial no fueron las grandes luminarias, sino los cortometrajistas, bajo la premisa de que los jóvenes directores traerían la vitalidad necesaria para el intercambio con el público.
Fue precisamente esa apuesta la que derivó en un hecho que terminó siendo la tapa de todos los diarios. Entre las jóvenes cortometrajistas estaba una tal Sofía Coppola (antes de su exitosa Perdidos en Tokio), quien consultó si podían invitar a su padre. La gestión para traer a Francis Ford Coppola fue el resultado de contactos y una logística casi artesanal: “Hablé con un contacto de la filial de Disney, de Buena Vista, y ellos lo trajeron a Coppola”. La idea era que viniera, disfrutara de un asado y poco más. Pero el director de El Padrino y Apocalypse Now quería “interactuar”. Así, una de las mayores leyendas de Hollywood terminó brindando una charla en Buenos Aires y siendo una noticia impactante en aquel abril de 1999.
Al contrastar aquel inicio con el presente del festival, Di Tella percibe una “comodidad” peligrosa. Analiza que, frente al recorte presupuestario de los últimos años, el festival optó por mantener “la cantidad de películas”, aunque ya no pueda sostener la calidad de invitados o la relevancia de la programación. El espíritu original, dice, se ha diluido en una gestión que prioriza las cifras: “Al gobierno le gusta decir 500 funciones, 50.000 personas”.
Su receta para recuperar el pulso del BAFICI es la radicalidad. En lugar de la dispersión, propone volver a lo esencial: reducir la programación a 50 películas en lugar de 300, concentrar los recursos en pocos invitados y tomar decisiones estéticas fuertes, como dedicar ciclos enteros a figuras trascendentes. Para Di Tella, el ingenio sigue siendo la única salida frente a la escasez y la burocracia de los números.
Leer la primera parte de la entrevista con Andrés Di Tella aquí.
4Palabras
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