Argentina / 13 febrero 2026

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Fuerte salto de la canasta básica en enero: presiona sobre los índices de pobreza e indigencia

La canasta básica alimentaria (CBA) subió 5,8% en enero, mientras que la de la canasta básica total (CBT) fue de 3,9%. Las cifras están muy por arriba del índice de inflación del INDEC y son las que miden la línea de pobreza e indigencia para las familias.

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El inicio de 2026 marca un escenario crítico para los bolsillos argentinos. Según los últimos datos del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) sufrió un salto del 5,8% en enero, una cifra que no solo preocupa por su magnitud, sino porque duplica la inflación general del mismo mes (2,9%). Al mismo tiempo, la Canasta Básica Total subió al 3,9% en el primer mes del año.

Esta aceleración real de los precios de primera necesidad representa un golpe directo al corazón de los sectores más vulnerables: cuando los alimentos suben muy por encima del promedio, el resultado es la caída automática de miles de familias por debajo de las líneas de pobreza e indigencia.

Para no ser considerada pobre, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó en enero $1.360.299. Sin embargo, el dato más alarmante surge de la línea de indigencia: ese mismo grupo familiar requirió al menos $623.990 exclusivamente para cubrir sus necesidades nutricionales básicas.

Lo que define la gravedad de este reporte es la brecha entre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el costo de vida básico. La inflación de enero que ayer dio a conocer el INDEC marcó 2,9%; pero el aumento de la Canasta Alimentaria trepó exactamente al doble: 5,8%. 

Esta diferencia evidencia que los productos que componen la dieta básica de los argentinos siguen en una espiral ascendente. No es solo un número estadístico; es una aceleración que erosiona el poder adquisitivo de quienes destinan la totalidad de sus ingresos a comer.

La variación interanual de la canasta alimentaria ya alcanza el 37,6%, superando también la inflación interanual del 32,4%. Este desfasaje explica por qué, a pesar de ciertos indicadores macroeconómicos, la sensación en la calle es de una crisis que no cede.

Con un adulto necesitando $440.226 solo para no ser pobre y al menos 201.939 pesos para no ser considerado indigente, el acceso a bienes y servicios básicos se vuelve un privilegio de pocos, ensanchando una brecha social que hoy tiene a la comida como el principal factor de exclusión. 

El costo de las canastas básicas, ya venía de sufrir una aceleración en diciembre de 2025. La alimentaria había marcado un 4,1% mensual por segundo mes al hilo, en tanto que la total, saltó desde el 3,6% al 4,1% el último mes del año.

 

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