Argentina / 13 febrero 2026

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“Es triste proponer como solución una celda y no un aula” 

Lo afirma el cardenal Ángel Rossi ante la propuesta del gobierno sobre la baja de edad de punibilidad. El arzobispo de Córdoba ratificó la posición del episcopado católico y reclama un análisis más complejo del tema y más presencia del Estado y de la sociedad para prevenir, sostener y contener antes que castigar.

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Cardenal Rossi

La jerarquía de la Iglesia Católica –esta vez a través de la voz del cardenal cordobés Ángel Rossi — volvió a insistir en su postura contraria a la iniciativa del gobierno nacional que propugna la baja de edad de imputabilidad para los jóvenes que cometen delitos violentos. Rossi, quién es también vicepresidente segundo de la Conferencia Episcopal, dijo que “al margen de lo que uno piense es triste ver que tenemos que llegar a nuestros jóvenes a través del castigo y llegar tarde”.

Los dichos del arzobispo de Córdoba están en línea con una declaración en el mismo sentido emitida en marzo del año anterior por la Comisión de Pastoral Social que encabeza el obispo riojano Dante Braida y con el texto emitido en el 31 de enero por la Comisión Ejecutiva del episcopado bajo el título “Para los jóvenes, más educación, más comunidad”.

Rossi sostuvo en esta ocasión que “es muy triste ver que frente al fracaso de lo que no supimos cuidar, contener, educar, la única respuesta que se propone es más pena, más encierro, más dolor”. Porque, dice el obispo, “es triste tener que castigar en vez de contener, tener que encadenar en vez de abrazar”.

En la misma línea de pensamiento el arzobispo cordobés –quien además ocupa la vicepresidencia primera de la Conferencia Episcopal— sostuvo que “es triste proponer como solución una celda y no un aula, no una canchita de fútbol en el club o en nuestra parroquia”. Y al respecto recordó las palabras del juez catamarqueño Rodrigo Morabito quien afirmó que “el derecho penal no repara lo que el Estado, la sociedad, la iglesia no supimos cuidar a tiempo”. Porque “es más fácil y menos riesgoso criminalizar a las víctimas jóvenes y no a los adultos inescrupulosos responsables, muchos de ellos, de esta miseria”. 

Rossi hizo mención además al “negocio de las drogas, de la trata y quizás menos grave, pero no menos serio, la permisividad de las apuestas de los niños, de los jóvenes, de las apuestas online, del juego para salvar a ciertos clubes”. E insistió en que “el castigo no sustituye la presencia estatal y nuestra que falló cuando aún había margen para prevenir” porque “proteger a la sociedad no solo es sancionar, sino evitar que el daño ocurra”.

En marzo del año anterior la Comisión de Pastoral Social había comenzado a sentar posición de parte de la iglesia a través de un documento titulado “Más oportunidades que penas”.  En esa ocasión los obispos dijeron que “es una idealización creer que la solución de la inseguridad es bajar la edad de imputabilidad y no considerar sus causas”. Y en la misma oportunidad sostuvieron que “la solución de fondo es mucho más compleja, requiere un abordaje integral, profundo y a largo plazo”. Para Rossi se trata de “intervenir antes, acompañar antes, sostener antes”. Y subraya el obispo que es necesario estar presentes “cuando todavía haya algo para salvar”.

 

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