Argentina / 3 febrero 2026

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Show mileista y laberinto peronista: Milei elige la marquesina y el PJ su interna

La insensibilidad de Milei ante las crisis y los desastres y la estrategia oficialista para mantener al presidente con iniciativa en el centro de la escena política. ¿Qué pasa en la vereda de la oposición, particularmente en el peronismo? La disputa por los cargos institucionales y la falta de un debate de fondo sobre un proyecto político alternativo al mileismo. La importancia de generar propuestas.

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Milei y Kicillof

El escenario del sur del país nos sigue ofreciendo imágenes dolorosas por el impacto ambiental pero también por los daños económicos y sociales que empujan a la destrucción de la vida cotidiana de sus habitantes. Se habla –no sin razón– de las consecuencias, pero mucho menos de las responsabilidades y de la estrecha conexión entre esa patética realidad y los recortes indiscriminados de la motosierra libertaria que no reparan en daños y consecuencias en las personas y en las comunidades.  No hay modo de que lo primero exista sin lo segundo y entre ambos factores hay una inapelable relación de causalidad.

Salvo, claro está, para el presidente Javier Milei que no ha tenido la sensibilidad necesaria para acercarse a las víctimas de la catástrofe en la Patagonia y prefirió una recorrida farandulesca y seudo-artística por Mar del Plata que le permitiera arrimar audiencias veraniegas que no se habrían congregado por motivos estrictamente políticos. El mejor ejemplo de ello es que –como una nueva muestra de amor– Fátima Florez le regaló a Milei los espectadores que ni el Colo Santilli ni Sebastián Pareja le pudieron aportar con sus arengas en la Derecha Fest.  No hay ni siquiera que explicar las razones. 

Habrá que ver qué nueva propuesta artística nos propone y a qué tinglado se sube el Javo ahora que llegan los días de carnaval. ¿Encontrará alguna murga uruguaya que lo incorpore del otro lado del río? Quien quiera ganar apuestas juegue a que los murguistas orientales lo van a contemplar en su repertorio como recurso humorístico.

Más allá de los chascarrillos es necesario admitir que la performance de Milei no tiene nada de locura o de improvisación… aunque a muchos pueda parecerles así. Es parte de una estrategia político comunicacional muy meditada que le permite conectar con “los propios”, reforzando su “comunidad” de adhesión mientras, simultáneamente, usa todo el aparato estatal del que dispone – “con la nuestra”– para crear barreras de contención apuntadas hacia los (pocos) focos de protesta (organizada o no) que resisten a sus políticas de gobierno. Por eso evita ir a las zonas de desastre o de potenciales conflictos y prefiere acudir a los escenarios donde se agolpan aplaudidores seriales. Para los que resisten hay represión y silencio mediático. Para los propios despliegue de cámaras de “los medios independientes”. Un clásico de la era mileista.

La estrategia político comunicacional oficialista está apuntada a mantener a Milei encabezando la iniciativa política y en el centro de la escena. La mayoría de las veces montado sobre la mentira como acaba de ocurrir con el DNU por el cual se declara la “emergencia ígnea”: treinta días tarde, con 45 mil héctareas arrasadas por el fuego y presentando como ayuda extraordinaria la mera restitución de fondos que fueron recortados el año anterior y deberían haber sido otorgados –en tiempo y forma– en cumplimiento de la Ley Nacional N.º 25.054 que rige el financiamiento del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios desde 1998.

Fue la manera que encontró Milei para adelantarse a que el Congreso, impulsado por los gobernadores y presumiblemente con el voto unánime de todos los bloques, le ordenara hacer lo que tiene hacer por obligación en tanto administrador del Estado. Es el estilo del presidente libertario… desconoce lo que le marca la ley, desobedece al Congreso y a la Justicia. Solo admite sumisamente órdenes de Donald.

La estrategia político comunicacional oficialista está apuntada a mantener a Milei encabezando la iniciativa política y en el centro de la escena. La mayoría de las veces montado sobre la mentira como acaba de ocurrir con el DNU por el cual se declara la “emergencia ígnea”: treinta días tarde, con 45 mil hectáreas arrasadas por el fuego y presentando como ayuda extraordinaria la mera restitución de fondos que fueron recortados el año anterior y deberían haber sido otorgados --en tiempo y forma-- en cumplimiento de la Ley Nacional N.º 25.054 que rige el financiamiento del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios desde 1998.

¿Y en la otra vereda?

Pero asumamos que si Milei sigue ocupando el centro de la escena es…porque desde la vereda opuesta nadie –o casi nadie– se lo disputa. En primer lugar porque es cada día más evidente que continúa dando frutos la estrategia de Karina Milei para seguir sumando al bando propio a todo lo que pueda parecerse al antiperonismo por razones políticas, culturales o económicas: por demolición, convencimiento, seducción o compra. Por todas esas variables o por combinación de varias de ellas.

El propósito más que evidente es seguir partiendo el país y la ciudadanía en dos grandes fracciones sin términos medios entre libertarios y peronistas. Es una apuesta en la que el oficialismo corre con ventaja: canaliza el antiperonismo-antikirchnerismo cultural y político encastrado en buena parte de la ciudadanía, y puede aglutinar usando el margen que le entregaron las urnas y el poder que le otorga el manejo de la gestión. Incluyendo allí también recursos –que no escatiman– apoyados en violaciones de la ley, burlas al Congreso y desconocimiento a decisiones judiciales. Nadie le pone límites a estos atropellos.

Con el radicalismo prácticamente desaparecido de la escena y otras fuerzas políticas menores también fagocitadas por los libertarios, el peronismo –con pocas excepciones– sigue encerrado en su laberinto de luchas internas con poco impacto en el interés de una ciudadanía que –frente a las adversidades que ofrece la vida cotidiana– difícilmente se sienta atraída o se conmueva por disputas de cúpula. ¿Tan difícil resulta darse cuenta de esto?

Después de innumerables conversaciones que nunca vieron la luz en  los espacios ciudadanos salvo por trascendidos de las partes, todo indica que se habría llegado a un acuerdo para la conducción del peronismo en la provincia de Buenos Aires que tironeó al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) del gobernador Axel Kicillof y al kirchnerismo más duro representado en La Cámpora, bajo la mirada expectante del massismo.

El acuerdo se plasmaría en una lista única evitando la interna que unos y otros estiman que podría abrir nuevas heridas que no beneficiarían  al peronismo en general pero tampoco al gobernador. Desde el MDF que impulsa la candidatura de Kicillof de cara a las presidenciales del año próximo se repite, una y otra vez, que para que el gobernador pueda aspirar a esa candidatura necesita controlar el aparato partidario, también como una manera de avanzar sobre la institucionalidad justicialista imprescindible para la proyección nacional. 

La actual vicegobernadora Verónica Magario surge como la principal candidata a ocupar la presidencia partidaria que deja Máximo Kirchner cuyo mandato está vencido. Sin embargo, no todo está jugado. El nombre de Federico Otermín (intendente de Lomas de Zamora) se sigue barajando como una alternativa apoyada también por el kirchnerismo más puro. Sorprendió la propuesta lanzada por Máximo Kirchner sugiriendo que sea el propio Kicillof quien asuma directamente la presidencia bonaerense del PJ. Desde el MDF se la entendió más como una chicana que como propuesta: “si tanto querés el PJ hacete cargo vos… yo mismo te propongo”.

El otro nombre que estuvo girando es el de Mariel Fernández (Movimiento Evita),  de buen diálogo con Cristina Fernández de Kirchner. A la  intendenta de Moreno, quien amenaza con competir si no se logra una lista negociada de unidad, seguramente se le reservará un lugar destacado en el armado partidario… que todavía está en un … veremos.

Mientras todo esto ocurre el massismo mantiene su clásica postura de presunta prescindencia. “No nos vamos a meter pero… si nos preguntan opinamos”. Y la opinión ha sido siempre que hay que converger en la unidad. “Es bueno para todos”, dicen

Los acuerdos sobre las listas y las candidaturas permiten correr del primer plano las disputas personales con los desgastes que ello conlleva, pero no son suficientes para ofrecer una alternativa política frente a la ciudadanía y para construir una propuesta que interese y conmueva a la gente de a pie. Esta carencia es también y cada día más motivo de desgaste. Es algo que además viene resonando desde el peronismo del interior, que sigue observando la disputa bonaerense como algo que no les atañe, pero que sí les afecta. Y ello se traduce –sin duda– en la dificultad que ha tenido hasta el momento Kicillof para proyectarse federalmente. Desde San Juan el ex gobernador Sergio Uñac ha comenzado a recabar apoyos entre caudillos peronistas del Norte y se piensa también como un aspirante –no es el único– a la candidatura presidencial que pueda competirle a Javier Milei. ¿Argumentos? Su gestión al frente de la provincia cuyana, con buena administración de recursos, obra pública, diálogo con otros dirigentes peronistas del Norte y, cuestión no menor, con el empresariado de la minería.

Muchas cuestiones están por verse, en todos los frentes y en los diversos niveles. Mientras tanto también tiembla la antigua institucionalidad del mundo capitalista. A los de a pie, solo nos queda lidiar con la incertidumbre. Aprender a convivir con ella y manejarla. En un tiempo de falta de certezas hay que afrontar con valor la posibilidad de equivocarse. Eso no es grave. Lo grave es no tener una propuesta para hacer. Con una propuesta puede acertar o errarle. Pero se camina. Vivir en el temor permanente es inmovilidad… es lo más parecido a la muerte en vida.

Pensando en la unidad del peronismo lo que sigue faltando es un debate de fondo que, al margen de los nombres, permita llegar a una propuesta sobre cuál es el modelo de país al que se aspira y cómo se traduce esa idea para volver a entusiasmar a los votantes. Un diálogo que además no puede dejar afuera al sindicalismo cuya participación es imprescindible a pesar de que su poder político y de movilización se encuentra hoy diezmado. Se trata de una construcción que debe servir también de base para buscar coincidencias con otras fuerzas políticas que están más allá de las fronteras del peronismo y así caminar hacia un frente con posibilidades de triunfo electoral. Es otro capítulo abierto.

Otra cuestión a ser resuelta se refiere a la  estrategia a seguir ante la situación de Cristina Fernández de Kirchner, la presidenta del PJ nacional condenada y detenida. Todas las partes consideran que la detención es injusta, pero no todos opinan igual respecto de la estrategia que el peronismo debe adoptar frente a esa difícil situación.  Walter Correa, ministro de Kicillof, le pidió la dimisión a su asesor Eduardo Felipe Vallese por demandar la renuncia de CFK a la presidencia del PJ Nacional. “Bajo mi gestión no hay lugar para librepensadores inorgánicos”, apuntó Correa sin aclarar ni el sentido de dicha organicidad ni, mucho menos, indicar cuál es el curso de acción frente a una realidad que no ofrece salidas fáciles.

Muchas cuestiones están por verse, en todos los frentes y en los diversos niveles. Mientras tanto también tiembla la antigua institucionalidad del mundo capitalista. A los de a pie, solo nos queda lidiar con la incertidumbre. Aprender a convivir con ella y manejarla. En un tiempo de falta de certezas hay que afrontar con valor la posibilidad de equivocarse. Eso no es grave. Lo grave es no tener una propuesta para hacer. Con una propuesta puede acertar o errarle. Pero se camina. Vivir en el temor permanente es inmovilidad… es lo más parecido a la muerte en vida.

 

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  • Raúl Baermúdez

    Así es. Hay que seguir andando nomás. Construyendo medios alternativos para romper el cerco informático y dar batallas en la guerra cognitiva que atravesamos, formando cuadros y organizando de abajo hacia arriba.
    Si se pudo hacer en la primera resistencia peronista en el siglo XX, a pesar de muchos dirigentes quebrados, también lo podemos hacer ahora. El peronismo no es el pejotismo. El peronismo es el pueblo trabajador del siglo XXI, que como decía Scalabrini, está sólo y espera…

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  • Raúl Baermúdez

    Así es. Hay que seguir andando nomás. Construyendo medios alternativos para romper el cerco informático y dar batallas en la guerra cognitiva que atravesamos, formando cuadros y organizando de abajo hacia arriba.
    Si se pudo hacer en la primera resistencia peronista en el siglo XX, a pesar de muchos dirigentes quebrados, también lo podemos hacer ahora. El peronismo no es el pejotismo. El peronismo es el pueblo trabajador del siglo XXI, que como decía Scalabrini, está sólo y espera…

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Un comentario

  1. Así es. Hay que seguir andando nomás. Construyendo medios alternativos para romper el cerco informático y dar batallas en la guerra cognitiva que atravesamos, formando cuadros y organizando de abajo hacia arriba.
    Si se pudo hacer en la primera resistencia peronista en el siglo XX, a pesar de muchos dirigentes quebrados, también lo podemos hacer ahora. El peronismo no es el pejotismo. El peronismo es el pueblo trabajador del siglo XXI, que como decía Scalabrini, está sólo y espera…

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