Las causas orgánicas y de rutina detrás de los trastornos del desarrollo infantil
La psiquiatra infantil Florencia Sanabria advierte cómo el agotamiento de los niños por sus agendas desbordadas y la falta de chequeos de rutina suelen confundirse con trastornos del neurodesarrollo. Por qué volver a lo simple y revisar las causas orgánicas es clave antes de asumir un diagnóstico clínico. “Los padres tienen que tener en claro que no todo es autismo”, dice en diálogo con 4Palabras.
- agosto 25, 2026
- Lectura: 3 minutos
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Detrás de un berrinche, el insomnio o la irritabilidad infantil no siempre existe un trastorno del neurodesarrollo. Las agendas de los niños de hoy imitan el ritmo frenético de los adultos: la falta de espacio para el juego libre, recreativo, de aburrimiento necesario, están llevando a cada vez más niños a cuadros de agotamiento o burnout infantil que muchas veces son confundidos con patologías clínicas. La médica especialista en psiquiatría infantil Florencia Sanabria plantea que el problema deviene de la pérdida de lo simple. Desde las vacaciones hasta los juguetes exigen un propósito educativo. Luces, sonidos y objetivos didácticos. Esta lógica se traslada también a la alimentación: la búsqueda de un plato colorido o “perfecto” complejizó la nutrición. Además, en la consulta médica exprés juega en contra: muchas veces se pasan por alto factores de riesgo biológicos y rutinarios de fácil resolución y síntomas atribuidos a problemas de conducta pueden tener su origen en cuestiones orgánicas no detectadas.
¿Cómo se puede diferenciar una condición de un agotamiento o burnout infantil?
Lo primero es mirar siempre la historia clínica y los antecedentes del niño.
Generalmente hay factores de riesgo que hoy en día están pasando desapercibidos en la consulta pediátrica.Y muchos trastornos del neurodesarrollo se están incrementando y no se trata del trastorno del neurodesarrollo en sí, es que a veces están muy mal abordados. Son niños que vienen con dietas muy limitadas, con bajo peso, incluso pasa que los padres empiezan a notar pautas del desarrollo alteradas y automáticamente lo que hacen es sobrecargarlos más, ponen más horas escolares, terapias y muchos niños terminan con estrés o un burnout infantil.
También sucede que se trasladan las agendas de los adultos a los niños, no se pueden perder nada, no pueden quedar afuera de nada…
Sí, hay una cuestión super llamativa. Muchas familias viajan a hoteles all inclusive que te ofrecen el área kids donde tienen un jardín montado en el que siguen haciendo actividades escolares en vez de tener actividades de recreación, de descanso. Y también sucede que se va al límite con la disponibilidad de los niños, no solamente los sobrecargamos, sino que los juguetes lúdicos que están utilizando son “de aprendizaje”. Antes uno jugaba con una caja de cartón y hoy tiene que ser el juguete con estimulación de luces, de ruido, con cierta complejidad para armar, todo tiene que ser didáctico, todo tiene que ser con un propósito: de memorizar letras, números. Eso a los niños los sobrecarga realmente. No estamos acostumbrados a verlos no hacer nada, tienen que estar siempre con una actividad, y una actividad de aprendizaje.
Es cierto que las pantallas, los alimentos procesados inciden en la salud infantil, pero también hay un modelo que exige a los padres y a las madres trabajar cientos de horas para poder afrontar los gastos de una familia, ¿cómo se sale de ese laberinto?
Hago mucha evaluación nutricional en los niños, y está pasando esto de “la leche de almendras es saludable”, “la leche de coco es saludable”, y la leche de almendras, la almendra no nació para ser leche, es un ultraprocesado, la procesan para que sea leche, para que sea consumida, lo mismo pasa con la harina de almendra y otros productos. Tenemos que volver a la alimentación de antes, que era mucho más simple, sin agregados artificiales. Por otra parte, hoy se les da palta y huevo todos los días porque es más saludable, a muchas madres jóvenes les indican que el plato tiene que ser súper colorido, que tiene que tener variedad, que tiene que tener proteína, que tiene que tener hidrato de carbono, lo que pasa es que combinan mal los almidones, y por volver al plato colorido se genera una alimentación subóptima. Han complejizado tanto esta cuestión que hay madres estresadas porque trabajan muchísimas horas que no saben qué enviarles en las viandas escolares a los niños para que se nutran. Creo que hay que volver a lo simple.
¿Por qué es tan difícil que algunos pediatras vinculen la alimentación con el desarrollo cognitivo?
Es algo que se ha dejado totalmente de lado, es más, muchas madres consultan, si les tienen que dar vitamina pero ni siquiera les preguntan qué le están dando de comer. Muchos terminan comiendo 3 o 4 alimentos debido a su selectividad alimentaria, y no les aconsejan vitaminas, mientras esté el peso y la talla bien. Lo que me preocupa -y creo que se debe a la consulta ultra corta- es que no se les pregunta sobre la rutina general del niño, sobre rutinas de sueño, el estrés socioemocional, cómo se va adaptando a todo ese contexto familiar de esos padres que muchas veces están agotados, de las agendas sobrecargadas. Hay que mirar más a las madres y decir “para un poquito, descansá vos”. En cambio, les aconsejan que vaya natación, que vaya a esto, que vaya a lo otro. Hay que empezar a poner un freno.
Cuando llegan a consultas familias que tienen dudas sobre si pueden tener el niño o la niña algún trastorno cognitivo, ¿cómo es el abordaje? ¿Qué es lo primero que charlas con la familia?
Generalmente les damos unos cuestionarios donde justamente los padres tienen que redactar la rutina diaria del niño, a qué hora se despierta, a qué hora se duerme, a qué hora come, qué es lo que come. Nos mandan fotos. Lo importante es entender el contexto familiar, el jardín, entender qué es lo que está enmarcando a ese niño. Generalmente si tiene factores de riesgo empezamos con estudios clínicos. Hay un factor común que se repite: a casi ninguno le evalúan audición y visión. Muchas de esas cuestiones están pasando por alto porque dicen, “con el tamiz del nacimiento ya basta y sobra”, y no, cuando hay una alteración del desarrollo siempre hay que evaluar la audición, porque a veces problemas de fácil resolución que si no son abordados a tiempo generan trastornos importantes en los niños.
¿Y cuáles son los errores más frecuentes que se cometen cuando aparecen algunas señales?
Muchas veces no se piensa en el reflujo durante el sueño, que provoca que ese niño no descanse, le altera el lenguaje y altera la capacidad de concentración durante todo el día. No se piensa en que puede tener adenoides, hay que evaluar si ronca o no ronca durante la noche, evaluar la audición, evaluar qué es lo que está comiendo, ver cómo están los nutrientes esenciales. Son todas cuestiones que pueden hacer la diferencia. Si un niño de año y medio o dos empiezan a presentar alteraciones y corrige, no entra dentro del espectro.
¿Qué pasa cuando una persona llega a la adultez sin entender el origen biológico de sus síntomas cognitivos?
Atiendo a algunos adolescentes, el problema son las malas interferencias. Por ahí tenían un problema alimentario y fueron detectados y lo trataron como algo meramente conductual y le colocaron antipsicóticos, siendo que tenían un intestino inflamado y por eso estaban irritables. El tema son las consecuencias de los psicofármacos y la medicalización temprana. Ya no solamente está el problema de base sino que se suman muchos tratamientos que se van haciendo en el medio como dietas de internet, terapias y la sobrecarga de agendas que tienen estos pacientes que incluso va haciendo que retrasen más sus pautas madurativas.
¿Qué precauciones deberían tener las familias cuando consumen contenido sobre la salud en redes sociales?
Primero, con toda la sobrecarga de información en las redes, no piensen que todo niño que altera su desarrollo tiene autismo. Hay que ver el contexto de ese niño, qué condiciones biológicas puede llegar a tener que estén alterando el desarrollo. El diagnóstico diferencial es algo fundamental siempre. También trato de que se busque dentro de la patología biológica, que están avanzando un montón. Si trabajamos más con las causas orgánicas muchos niños no terminarían severos y con una potencial discapacidad infantil. Todo padre quiere encontrar respuestas de por qué su hijo no habló o no caminó a tiempo. Por eso es importante hacer énfasis, empezar a mirar un poquito más en las cuestiones orgánicas.
4Palabras
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