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¿Puede la política argentina aprender a escuchar?

Luego de la derrota electoral en 2019, el Frente Amplio uruguayo lanzó un despliegue territorial histórico: dialogaron con 3.000 organizaciones para entender por qué perdieron. El contacto personal y colectivo como un instrumento para reconstruir el vínculo con la sociedad.

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Imagen ilustrativa de nota Frente Renovador

El arco opositor en la Argentina se debate entre la resistencia y la introspección desde la derrota electoral de 2023 que posibilitó la asunción de Javier Milei a la presidencia. Hay una palabra que se repite en cada unidad básica y comité, en cada ronda de militancia, pero que pocos saben cómo ejecutar: la escucha. Mientras la dirigencia local busca respuestas, la experiencia del Frente Amplio (FA) en Uruguay emerge como una iniciativa que merece ser estudiada en profundidad para reconstruir el vínculo con la sociedad.

Cuando el FA perdió el gobierno ante Luis Lacalle Pou, no se encerró en las oficinas de Montevideo a teorizar sobre el fracaso. Entre mayo de 2022 y agosto de 2023, los distintos partidos que integran la concertación de centroizquierda lanzaron “El Frente Amplio te Escucha”: un despliegue territorial que abarcó 307 localidades y 3.000 organizaciones sociales.

Fernando Pereira, presidente del FA, es tajante sobre el ingrediente principal de este proceso: la modestia. “Si uno parte de la base que tiene todas las recetas y se las va a explicar a la gente, mejor no ir”, afirma Pereira en diálogo con 4Palabras. La clave no fue hablar, sino preguntar tres cosas básicas: los problemas de la ciudadanía, su visión de futuro y por qué el Frente Amplio había perdido. 

El proceso de escucha uruguaya dejó una lección que resuena con fuerza en la Argentina actual. A pesar de 15 años de crecimiento, salarios duplicados y avances históricos en salud y energía, el FA perdió. ¿Por qué? La respuesta quedó plasmada en un documento de 700 páginas que fue un informe clave para su recuperación.

Un primer aprendizaje es que la política no es solo obras. Que no basta con construir: hay que gestionar la conversación pública

Otro de los puntos fundamentales es la importancia de escuchar en silencio. “Nos dijeron cosas horribles y pudimos tolerarlas en silencio, sin bajar línea», relata Pereira. Ese ejercicio de asimilar el enojo social sin defensas técnicas fue lo que permitió reconstruir la confianza. “Hay que partir de la base de que la gente tiene en su colectivo un conjunto de saberes que pueden contribuir a fortalecer la fuerza política”, recuerda el dirigente uruguayo.  

Y, finalmente, humanizar la política. El proceso se sostuvo con dirigentes durmiendo en casas de militantes, compartiendo la mesa y bajando de las supuestas torres de marfil. “Nosotros comíamos y dormíamos en la casa de compañeros frenteamplistas. Nuestro único gasto era el auto y la nafta. Así también se afianzan los vínculos entre quien se queda a dormir y el dueño de casa. Esos son gestos de amor. Las fuerzas políticas tienen que entender que hay una parte que es de razonamiento, ideológica, de gestión de política y hay una parte que es de gestión de sensibilidades. Somos seres humanos haciendo política, no robots”, advierte Pereira. 

Para la oposición argentina, el modelo uruguayo ofrece una salida al laberinto de la desconexión. La experiencia del FA demuestra que la reconstrucción no viene de una frase ingeniosa en redes sociales, sino de un proceso de humildad territorial.

Del diagnóstico a la propuesta: «Diálogos por Uruguay»

Una vez procesado el dolor de la derrota y las críticas ciudadanas, el Frente no se quedó en la catarsis. Inició una segunda etapa denominada “Diálogos por Uruguay”. Con el diagnóstico en mano, volvieron a cada barrio y pueblo para presentar su propuesta programática, construida sobre las cenizas del error reconocido. “Con este instrumento, también recorrimos cada rincón del país para intercambiar con todas las organizaciones sociales, sindicales, empresariales y del agro y presentar la propuesta programática de nuestra fuerza política”, explica Pereira.

En las últimas elecciones internas, el FA movilizó a 420.000 personas, su mayor caudal de votos desde 2004. Y logró retomar al poder con la fórmula encabezada por Yamandú Orsi y Carolina Cosse.

Para la oposición argentina, el modelo uruguayo ofrece una salida al laberinto de la desconexión. La experiencia del FA demuestra que la reconstrucción no viene de una frase ingeniosa en redes sociales, sino de un proceso de humildad territorial.

“La gente se tiene que sentir parte de las transformaciones. Es un proceso de autocrítica, tal vez el focus group más grande de la historia de Uruguay. Fuimos a hablar con todos y encontramos un sentido común”, concluye el titular del Frente Amplio.

4Palabras

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