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Con la interna del peronismo sin definición Kicillof aparece de hecho como la contracara de Milei

El peronismo sigue transitando su interna sin llegar a una definición. Más allá de que hay varios nombres en danza Cristina y Axel son los que aparecen con más posibilidades reales, pero la ex presidenta está presa y proscripta. El peronismo como un archipiélago de fuerzas provinciales. La necesidad de elaborar un programa sobre una base limpia y clara.

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La imagen muestra al político y economista argentino Axel Kicillof.

La brutal amenaza de Donald Trump en la ONU a los países de Latinoamérica apuntó a las próximas elecciones en Brasil, pero también repercutió en la oposición argentina y en todos los movimientos emancipadores del Continente. Antes había hablado Lula: “Brasil no cabe en el patio trasero de ninguna potencia”. Eso fue el martes, el sábado anterior, durante el acto en Villa Dominico, Axel Kicillof había calificado de “grave y nociva” la subordinación de Javier Milei a Trump. “No apoyamos genocidios ni invasiones” subrayó. 

Aunque la interna del peronismo no se definió y son varios los candidatos, los únicos dirigentes en este momento en condiciones de competir contra una reelección de Milei, son Cristina Kirchner y Kicillof, pero la ex presidenta está presa y proscripta por la condena judicial. En ese contexto el gobernador no necesita proclamar su candidatura para que lo consideren de hecho en ese lugar. Milei estaba en Estados Unidos para hablar en la ONU. Y al mismo tiempo estaba Kicillof en reuniones con empresarios y políticos. Ya hay una dialéctica pública entre las dos figuras.

Los tiempos políticos normales marcan a marzo como el mes de lanzamiento y Kicillof no quiere adelantarse. Pero aparece en todas las encuestas que proliferan y en todas con buena imagen y buena intención de voto, algunas por arriba de Milei y otras por abajo, en ambos casos por un margen escaso.

También aparece Cristina y del otro lado Patricia Bullrich, los cuatro alrededor de cifras parecidas. En todas hay un alto porcentaje de indecisos y de rechazo a la política económica del gobierno. La tendencia ha sido de caída fuerte de la imagen de Milei y ascenso de los otros tres, que luego se amesetaron y hubo un leve ascenso de Milei.   

Los abogados de Cristina Kirchner esperan para octubre una decisión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que implicaría que se dejara sin efecto la condena o la inhibición de ocupar cargos públicos.

La Cámpora mantiene la consigna de “Cristina candidata”, lo que congela la situación en el peronismo mientras no se aclare su situación legal porque su aspiración sería legítima y tendría muy pocas objeciones, incluso por parte de Kicillof, que mantiene en su despacho fotografías junto a la ex presidenta.

Lo más probable será que la Corte encuentre chicanas para ignorar cualquier decisión de los juristas de Naciones Unidas. En ese caso, el peronismo tendrá que plantear abiertamente la interna por las candidaturas. Si Cristina no compite ni respalda a Kicillof tendrá que decidir a quién dará su respaldo y el elegido tendría que disputar la interna. 

El dirigente a quien respaldaría Cristina no está cantado. Se habló de Sergio Massa, Wado de Pedro, Sergio Uñac, Ricardo Quintela o Gerardo Zamora. Puede haber más, porque casi todo el caudal de votos lo transfiere la ex presidenta.

Con un gobierno que ha provocado una epidemia de despidos, cierre de empresas, empobrecimiento, endeudados y suicidios, la responsabilidad del peronismo se acrecienta como única fuerza en condiciones de oponer una alternativa. Y ante una elección que no se presenta fácil, la tensión entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner debilita esa opción.

Cristina será protagonista de la campaña, incluso más alĺa de su voluntad, porque el Partido Judicial diseñó una cronología que pondrá a la ex presidenta en los titulares desde octubre hasta avanzado el año próximo con los pormenores de los juicios por las causas Hotesur-Los Sauces. Sin embargo, el lawfare antikirchnerista por las denuncias de corrupción ya no tiene el mismo impacto. Sólo engancha a partidarios de los genocidas y a gorilas recalcitrantes. La corrupción del mileísmo y la manipulación de jueces por el macrismo debilitaron el efecto de ese argumento que nunca pudo comprobarse.

En su discurso del sábado en Avellaneda, Kicillof reivindicó los gobiernos de Néstor y Cristina y afirmó que “está injustamente presa en un intento de callarla, condicionarla y disciplinarla, el pueblo vivía mejor en los gobiernos de Perón, de Néstor y Cristina –afirmó–, había más trabajo, más derechos, ciencia y universidades”.   

El sábado 19 hubo actos de Sergio Massa con agrupamientos juveniles, del FIT en Plaza de Mayo y el acto multitudinario de Kicillof en Avellaneda. Los analistas coincidieron en que había sido su lanzamiento como candidato porque prometió que para cambiar el país podían contar con él. En el palco había sindicalistas de las dos CTA y de la CGT y numerosos intendentes de muchas provincias, porque se trataba de una convocatoria federal del Movimiento Derecho al Futuro.

Otras agrupaciones, como el Movimiento Evita, apoyan su candidatura pero no participaron porque no forman parte del MDF. La intendenta de Moreno, Mariel Fernández, que forma parte de esa corriente, convocó a su vez otra reunión, ese mismo sábado, a la que asistió Máximo Kirchner.

Como en todas las provincias, en Buenos Aires hay numerosos aspirantes a la gobernación que deja Kicillof y varios esperan su respaldo. Es otro cuello de botella donde se hará más necesaria la realización de una PASO que el oficialismo quiere suspender para alimentar el desorden en la oposición.    

Con un gobierno que ha provocado una epidemia de despidos, cierre de empresas, empobrecimiento, endeudados y suicidios, la responsabilidad del peronismo se acrecienta como única fuerza en condiciones de oponer una alternativa. Y ante una elección que no se presenta fácil, la tensión entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner debilita esa opción. Alicia Castro, que ha sido muy cercana a la ex presidenta declaró públicamente su respaldo al gobernador y aclaró que eso no significa oponerse a Cristina Kirchner. 

Sin respaldar públicamente a uno u otro candidato, otros colaboradores de los gobiernos kirchneristas, como el ex ministro de Trabajo, Carlos Tomada, coincidieron en señalar que no existen contradicciones de fondo entre Kicillof y Cristina Kirchner. 

El escenario que ofrece el peronismo a nivel nacional es como el de un archipiélago de fuerzas provinciales. Pero con alguna excepción, como la de Córdoba, e incluso allí sólo en parte, esa imagen es una ilusión que encaja con los dirigentes o los gobernadores.

Pero las bases también discuten un candidato peronista a nivel nacional al igual que en todo el país. Respetan los liderazgos regionales, pero discuten el peronismo nacional igual que en el Conurbano. El discurso que llega a Buenos Aires de los gobernadores ofrece esa imagen de archipiélago que no condice con lo que discuten los peronistas en esas provincias sobre lo que sucede en el peronismo a nivel nacional. Cuando surja un candidato claro, esa discusión se ordena. Kicillof habló con los gobernadores. Todos van a esperar para definirse públicamente porque algunos temen represalias financieras y otros recelan con que el gobierno les ponga un candidato competitivo en sus distritos.

Hay un reclamo por el programa. Para la izquierda el programa es una suma de puntos técnicos sobre las medidas económicas y demás que debe asumir el gobierno. El programa del peronismo, en cambio, se nutre de los reclamos concretos de los sectores populares, como hizo Néstor Kirchner en el 2003. No es una discusión teórica, sino de sensibilidad ante los problemas de la gente, que en este momento son muy graves.  

Todos esos factores imprimen una mayor responsabilidad y urgencia para una propuesta potente y clara que sea así creíble y atraiga a los que se alejaron si se quiere ganar las elecciones. La única forma de ganarle a Milei seŕa convenciendo a los que deesconfían, a los escépticos y a muchos que votaron contra el peronismo. No hay posibilidad de engaños, por eso la propuesta tiene que ser limpia y clara y no puede haber deslealtades ni golpes bajos.

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