Argentina / 25 septiembre 2026

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De la crisis de representatividad a una nueva representación genuina

Argentina atraviesa una crisis de capacidad estratégica luego de décadas de inmediatez y polarización. Frente a un mundo complejo, el país debe abandonar viejos esquemas, transformar sus recursos en desarrollo soberano y reconstruir un proyecto nacional sostenible. Fuerza Suma+ como espacio para impulsar un debate federal y con futuro.

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Ricardo Auer, consultor de riesgo geopolítico y cofundador de Fuerza Suma+, en primer plano sobre fondo blanco.

Argentina piensa demasiado en el corto plazo. La política se encuentra absorbida desde hace varias décadas por la inmediatez económica, las elecciones y la confrontación cotidiana. Todo ello ha contribuido a generar un progresivo deterioro de Argentina, expresado en múltiples problemas: estancamiento económico, precarización laboral, desindustrialización, poca inversión productiva, empobrecimiento y aumento de la desigualdad. 

La solución a los problemas de inflación, industria, universidades, planificación, ciencia y tecnología, inteligencia artificial, recursos naturales, energía, geopolítica, China, Estados Unidos, RIGI, Malvinas, Brasil dejan de ser problemas yuxtapuestos y se convierten en diferentes dimensiones de una misma problemática. El viejo modelo político y económico está en franca crisis o bien, no existe más. 

Además, el mundo se ha vuelto extremadamente complejo, cambiante, imprevisible y desordenado, lo que implica mayores y renovados problemas: desafíos de índole geopolítica, tecnológica, ambiental y de trabajo. Por lo tanto, el país debería prepararse para enfrentarlos a todos ellos con renovadas y actualizadas ideas, dejando de lado, definitivamente, los viejos clichés y las polarizaciones ideológicas, que han resultado absolutamente inconducentes para resolver los problemas de la mayoría de los argentinos. 

Argentina no necesita “simplemente” elegir otro gobierno; necesita recuperar la capacidad de pensar anticipadamente, formular un proyecto propio y convertir sus recursos en capacidades nacionales, antes de que otros los incorporen a sus propios proyectos. El país no enfrenta recurrentes crisis económicas o políticas, sino una crisis de capacidad estratégica. 

Posee recursos que otros necesitan, pero todavía debe construir las políticas capaces de convertir esos recursos en autonomía, conocimiento y desarrollo. En este mundo tan incierto, la respuesta no puede ser abandonar la planificación, sino cambiar su significado: planificar es construir capacidades antes de saber exactamente cuándo serán necesarias. 

Para ello hace falta recuperar ciencia, tecnología, industria, formación, infraestructura y poder de negociación, pero también una arquitectura política capaz de transformar conocimiento en decisiones sostenidas. Además, en lo inmediato hay que dejar de endeudar al país y entregar nuestras riquezas a precio vil. 

Argentina no necesita “simplemente” elegir otro gobierno; necesita recuperar la capacidad de pensar anticipadamente, formular un proyecto propio y convertir sus recursos en capacidades nacionales, antes de que otros los incorporen a sus propios proyectos.

La crisis de representatividad generalizada nos ha conducido al actual laberinto, desde el cual parece difícil salir; el surgimiento del fenómeno libertario no es un accidente fortuito, es la culminación de una larga decadencia, producto de la desconexión de la política con los problemas reales que agobian al pueblo argentino.

La percepción que relaciona a la política con la corrupción, más las campañas del odio que alimentan en la sociedad argentina las corrientes de la anti-política, nos condujeron a esta polarización, que nada resuelve y agrava aún más todos los problemas. Hemos llegado a un punto en que es casi imposible tener un diálogo abierto que permita recuperar la capacidad de decidir libremente sobre nuestro propio destino, restituyendo el tejido económico nacional en el marco de un proyecto nacional de desarrollo con justicia social. Si esto no se lograra, se profundizará la desigualdad y la exclusión. 

Aún en el rechazo a la política, la sociedad muestra que está en la búsqueda de una nueva y genuina representación. La dirigencia de signo nacional, la actual o la que surja en su reemplazo, tiene que demostrar finalmente estar a la altura de ese desafío. Argentina, al contrario de las campañas que buscan destruir la autoestima colectiva, es un país que todavía, aún a pesar de la debilidad estructural que padecemos, cuenta con extraordinarios recursos humanos, económicos e institucionales y es capaz de aprehender de su historia y cambiar el rumbo. 

En ese marco, Fuerza Suma+ nace para participar activamente del debate público sobre la actualidad y el futuro del país, aportando ideas que ayuden a forjar un proyecto nacional de desarrollo, con mayor justicia socio-ambiental y profundamente federal.  

Se propone pensar con realismo los problemas presentes y futuros y encontrar las soluciones necesarias para enfrentarlas. Eso no lo puede hacer ningún grupo de laboratorio; inclusive no lo puede hacer un solo partido político. Surgirá de un gran debate público federal, donde se expresen todos los sectores dirigentes, políticos, gremiales, empresarios, profesionales, científicos y otros sectores populares.

 

* El autor es consultor de riesgo geopolítico y cofundador de FUERZA SUMA+. 

 

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