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Shila Vilker: “Los bajos salarios son hoy la principal preocupación social”
La directora de la consultora Trespuntozero advierte sobre un cambio de ciclo en el humor social: el foco pasó de la macroeconomía a la urgencia del bolsillo. El 59% de los argentinos ya no puede esperar más, marcando una fractura en las expectativas de futuro frente a un presente de crisis cotidiana.
- marzo 21, 2026
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La dinámica política argentina atraviesa un punto de inflexión donde la narrativa del sacrificio a largo plazo empieza a colisionar con la urgencia del bolsillo. Shila Vilker, directora de la consultora Trespuntozero y una de las analistas más agudas del escenario actual, describe un cambio de sensibilidad en la opinión pública que marca el fin de una etapa de expectativas hacia el oficialismo. Según los últimos relevamientos, el foco de la sociedad se desplazó de las grandes variables macroeconómicas a una angustia profundamente microeconómica: la insuficiencia de los ingresos y el temor al desempleo.
Este giro representa un desafío estructural para la administración de Javier Milei. Desde el inicio de su gestión, el gobierno logró instalar una mística basada en la temporalidad del porvenir, donde el “no hay plata” era aceptado como un paso necesario hacia un futuro mejor.
En diálogo con 4Palabras, Vilker advierte que esa ventana de tiempo se está cerrando de manera acelerada. “Lo que se observa es la centralidad que empieza a tomar el problema de la pérdida de poder adquisitivo. Hoy tenemos el problema de los bajos salarios como la principal preocupación social y eso es una novedad con un crecimiento muy fuerte”, explica la analista, marcando una ruptura con la agenda de preocupaciones de los dos años previos.
Para la especialista, esto pone al mundo del trabajo en una zona crítica donde se combina la dificultad para conseguir empleo y el temor a ser despedido con el retraso sistemático de los ingresos. Aunque aclara que “el gobierno está a tiempo de convertir esa demanda en soluciones”.
Pero esta fractura en la narrativa oficial es quizás el mayor obstáculo político del momento. Hasta ahora, el Ejecutivo había navegado con éxito una escena donde el porvenir pesaba más que la realidad inmediata, pero esa inercia parece haberse agotado. “Hasta ahora el gobierno venía transitando una escena donde había más futuro que presente, pero hoy se pone en primer plano el presente. La dificultad para encarar la vida cotidiana se volvió realmente como una preocupación de primer orden que pone en suspenso las expectativas sobre el futuro y la idea del sacrificio de hoy para estar mejor mañana”, señala Vilker, quien observa cómo el límite de la tolerancia al sacrificio se vuelve cada vez más fino.
“Hasta ahora el gobierno venía transitando una escena donde había más futuro que presente, pero hoy se pone en primer plano el presente. La dificultad para encarar la vida cotidiana se volvió realmente como una preocupación de primer orden que pone en suspenso las expectativas sobre el futuro y la idea del sacrificio de hoy para estar mejor mañana”, señala Vilker.
La métrica de la desesperación
Los números que arroja el estudio de Trespuntozero son contundentes respecto al humor social. La aprobación de la gestión perforó pisos previos, situándose en un 37,2%, mientras que el rechazo escala de forma sostenida. Pero lo más alarmante para la Casa Rosada es el dato de la temporalidad: un 59% de los argentinos afirma que ya no puede esperar más. Y cerca de un 10% dice que le queda muy poco tiempo. Esta cifra revela que el discurso oficial, centrado en el cambio de modelo y el ordenamiento de las cuentas públicas, carece de una respuesta para la urgencia diaria. “La demanda de solución es en el corto plazo, y es algo que irrumpe con fuerza”, señala Vilker. Y añade que el problema es que el gobierno tiene un discurso centrado en la macro “que no tiene el corto plazo como escenario de resolución de problemas”.
En este contexto, incluso los escándalos de corrupción o las disputas simbólicas quedan en un segundo plano relativo, aunque no inocuo. Si bien la corrupción es un problema estable que suele tener picos con casos escandalosos, hoy la centralidad la gana la dificultad económica cotidiana. La directora de Trespuntozero aclara que el ciudadano procesa la realidad de forma integral: “Sabemos que la cabeza del argentino funciona como un todo. Y la dificultad económica también se lee en relación con si los líderes políticos o los funcionarios del gobierno cumplen con la promesa anticasta o la agenda anti privilegios o no”.
El deterioro del humor social no solo afecta al oficialismo, sino que reconfigura el mapa de las identidades políticas. Por primera vez en meses, la identificación con La Libertad Avanza muestra un retroceso que la sitúa en paridad con las fuerzas referenciadas en el peronismo. Sin embargo, Vilker destaca que no hay un proceso de capitalización directa por parte de la oposición. “Hay algo interesante que se viene produciendo, que es que el gobierno puede subir o bajar pero la oposición está relativamente estable. Y eso significa que nadie capitaliza la caída del gobierno y no se ve un fenómeno de péndulo”, explica sobre la falta de una alternativa que entusiasme a los desencantados.
4Palabras
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