Argentina / 12 abril 2026

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Antes y después de la visita a San José

Todo se aceleró a partir de la visita de Miguel Ángel Pichetto a Cristina Fernández. El industricidio de Milei y los golpes a la clase media siembran en tierra fértil para volver a generar una esperanza. Axel Kicillof está en carrera, con debilidades y fortalezas. La vieja guardia peronista desempolva manuales y dirigentes de antaño. En los laboratorios se trabaja a tres turnos. Un candidato con “la última bala en la recámara” y un globo de ensayo. El regreso de la ambulancia y el riesgo de la reedición de la frustración renovadora de los 80.

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En las movedizas arenas de diseños de estrategias y especulaciones de cara al 2027, son varias las usinas del poder donde finalmente toma fuerza la idea de que el gobierno de Javier Milei ha entrado en un derrotero al que difícilmente pueda cambiarle el rumbo.

Hay un antes y un después de la visita de Miguel Ángel Pichetto a San José 1111. El diputado es un sobreviviente de los buenos olfateadores que dejó la vieja política, y es hombre de consulta y de acción del poder real. Hombres acostumbrados a planificar, a tomar decisiones a puro pragmatismo. Decididos a presionar el pulsador que marca el final de este experimento, ya trabajan en lo que viene. 

No es casualidad que en las oficinas de Avenida del Libertador, Sergio Massa baje la orden de desconectar cualquier cable de noticias que pueda vincularlo a su candidatura a gobernador. “Le queda un bala en la recámara”, dice Jorge Asís, cuando enumera algunos de los que pueden dar la batalla que viene. 

Antes de avanzar, es central volver sobre el inicio. Saber qué piensa Cristina es el punto de partida de las conjeturas del devaluado empresariado criollo. Traducido a “chatarrín”. De ahí a que una jugadora del oficio de la ex presidenta, muestre todas las cartas, hay un trecho. De todos modos, ella sabe que está jugando “condicionada”. En todo sentido. Sin libertad ambulatoria, con La Cámpora que se aleja de aquel sueño de la nueva generación dorada y con su hijo pródigo que intenta ensayar otra canción. Así y todo, un dato no menor a futuro. Cristina no quiere indultos, quiere una revisión de su/s sentencia/s. Compromiso de un nuevo gobierno, de terminar con la runfla de Comodoro Py y el show de los tres chiflados en el Máximo Tribunal.

En ese contexto de señales difusas, es que pareciera empezar a ordenarse el despelote. Con la certeza de que después del Mundial comienza la campaña electoral, el peronismo busca reinventarse para ser competitivo. Para volver al poder. Para esa ardua tarea, el gobierno de Milei comienza a devolverle algunos de los favores de su llegada a Balcarce 50. La desindustrialización y la asfixia a la clase media son una nueva oportunidad que los compañeros tienen de reconciliarse con sectores que pueden volver a pensar que sin peronismo no hay días felices.

Con la certeza de que después del Mundial comienza la campaña electoral, el peronismo busca reinventarse para ser competitivo. Para volver al poder. Para esa ardua tarea, el gobierno de Milei comienza a devolverle algunos de los favores de su llegada a Balcarce 50. La desindustrialización y la asfixia a la clase media son una nueva oportunidad que los compañeros tienen de reconciliarse con sectores que pueden volver a pensar que sin peronismo no hay días felices.

Al Don Pirulero

Por eso, algunos caciques territoriales (gobernadores, ex gobernadores, intendentes) salen a jugar “su juego”. Algunos con cierta autonomía, otros recibiendo o interpretando el mensaje que llega del barrio de Constitución. Ahí, donde aparece la marca, el sello del peronismo a la hora de la disputa encarnizada.

Hasta acá el único que ha expresado su intención de ir por el principal cargo electivo institucional es el actual gobernador Axel Kicillof. No será un camino fácil, tampoco imposible. Destetarse tiene sus riesgos. Si sale bien todo se ordena porque la necesidad del regreso obligará a ponerse en fila y acompañar. Para eso falta mucho y en el medio habrá duras batallas.   

Por lo pronto, el intendente de La Plata, de la ciudad capital, Julio Alak, que gobierna geográficamente a metros del propio Axel, y con quien se ha mostrado en sintonía, pone en evidencia sus aspiraciones a pasar de calle 12 a calle 6. Al sillón de Dardo Rocha. En ese tímido (por ahora) andar, hace unos días atrás sorprendió con un juntada de compañeros de la vieja guardia. Tan viejos que el invitado estrella era Eduardo Duhalde. 

Al mismo tiempo, en algunas ciudades del interior ocurren cosas parecidas. ¿Casualidad? Con pocos días de diferencia, el exministro de Agricultura y hoy declarado “hombre de Cristina”, abrió una básica en su natal Chacabuco, distrito que gobierna Darío Golia, hombre de Sergio Massa. El convite a militantes, incluyó varios profesionales, que fueron del entorno de Domínguez en su gestión como jefe comunal. Siglo pasado.

 

Todo tiene que ver con todo

Con estos cabos sueltos, limitados por la escasez de fuentes de este escriba, a puro pálpito, pero con la certeza fundada en la realidad empírica de los aciertos y desaciertos del peronismo de los últimos 30 largos años, nos parece una primera aproximación a un escenario de futuro inmediato que ya se está montando. 

En la síntesis anida la desconfianza. Propia del ejercicio del poder, de la política de las pequeñas y grandes ligas. Vale una comparación que puede resultar molesta. Para todos y todas. 

Por un lado, los movimientos de Axel Kicillof, quien por fuera del peronismo es visto como el candidato más racional frente a tanta locura del presente. Confirmado por el fallo en el proceso judicial de YPF. El menos chamuscado, pero al que más le cuesta meterse en el barro de la disputa. Convencido de que hay que ampliar las fronteras, cambiar la letra o la música, darle una vuelta de tuerca a los años felices. 

Mientras tanto, en los laboratorios, se intenta, biológicamente o por inseminación, procrear “enanitos”. Algunos reencarnados y con “la última bala en la recámara», otros que son globos de ensayos, como el ex gobernador Sergio Uñac. En cualquier caso comparten la lógica de cómo salir a juntar. Es el mismo vehículo. La ambulancia que precedió al menemóvil y dejó trunca la renovación peronista de fin del siglo XX. Teléfono para Axel. Aunque, como dicen en mi barrio, está historia seguirá siguiendo.

 

4Palabras 




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