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Hasta encontrarlos a todos: la lucha de las mujeres chilenas por recuperar a los niños robados por Pinochet
Fueron miles los niños apropiados en Chile para ser entregados en adopciones ilegales en el exterior y a familias aristocráticas. La Fundación Hijos y Madres del Silencio ya logró más de 300 reencuentros. Integrantes del colectivo estuvieron en Buenos Aires para tejer alianzas y aprender de la experiencia histórica de Abuelas de Plaza de Mayo.
- octubre 11, 2026
- Lectura: 10 minutos
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Fueron miles los niños y niñas apropiados por la dictadura de Augusto Pinochet para ser entregados en adopciones ilegales en el exterior o a familias aristocráticas de Chile. Se trató de un genocidio social de clase que afectó a familias vulnerables del país vecino. La búsqueda cobró impulso en 2014 con la creación de la Fundación Hijos y Madres del Silencio (FHMS).
Ya lograron más de 300 reencuentros mediante el cruce de datos y la genética. Pero el colectivo enfrenta hoy un nuevo obstáculo: el reciente cierre de la unidad oficial de búsqueda por parte del gobierno encabezado por José Antonio Kast. Ante este escenario, la fundación viajó a Buenos Aires para sellar un convenio con Abuelas de Plaza de Mayo y brindar una charla en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.
La delegación estuvo integrada por Marisol Rodríguez, presidente y fundadora de FHMS, quien busca a una hermana o hermano que le robaron a su mamá. Amelia Flores es una mamá a la que le apropiaron a su hijo en 1974. Ana María Olivares es periodista y encontró una sobrina que vivía en el norte de Francia. María del Carmen García es una “hija del silencio” que inició su búsqueda en 2014.
En esta entrevista con 4Palabras, las referentes del colectivo chileno cuentan su trabajo, la relación con el Estado chileno y el significado del acuerdo con Abuelas de Plaza de Mayo.
¿Cómo fue el proceso de entender que algo que parecía individual en realidad era colectivo?
Marisol Rodríguez: En 2014 salieron algunos informes televisivos con respecto a este tema.
Yo busco una hermana y siempre estuvo esa pregunta. Armamos un Facebook y muchos empezaron a escribir que habían perdido un hermano, una hermana, otros buscaban su origen biológico. Así nos fuimos juntando. Creamos Hijos y Madres del Silencio como un repositorio de consultas, para que la gente pudiera expresar su búsqueda. Hasta ese momento no pensábamos que tenía esta gran escala. Pero comenzaron a aparecer personas que estaban en Estados Unidos, o con nombres suecos, que buscaban su origen en Chile. Había una gran cantidad de chilenos en el exterior buscando su origen. Desde FHMS les ayudamos a buscar a su familia biológica. Después también nos encontramos con madres a quienes les habían dicho que su hijo había fallecido. Ahí comprendimos que no eran adopciones legales, sino que se trataba de una red de sustracción de menores. Y que también están las apropiaciones, que fueron los niños que sacaron del hospital o de una clínica y los entregaron a otras familias.
¿Cuántos casos tienen ustedes identificados y cuántos creen que puede llegar a haber? Ana María Olivares: El Poder Judicial ha hecho una estimación de más de 23.400. Pero ponderan que puede ser el doble, porque desde 1973 en adelante, con la dictadura de Pinochet, los casos suben masivamente hasta 1981. De hecho, hay un estudio en Europa por esos años donde se muestra que Chile era el país que más entregaba niños en el mundo per cápita. Eso sin contar a los niños apropiados que quedaban en Chile. Pero en Suecia, por ejemplo, son 2200 casos registrados; en Estados Unidos ocho mil; en la isla de Cerdeña (Italia) hay 500. En Dinamarca, 200. Hay casos ya registrados en 20 países.
Ana María Olivares: “El Poder Judicial ha hecho una estimación de más de 23.400. Pero ponderan que puede ser el doble, porque desde 1973 en adelante, con la dictadura de Pinochet, los casos suben masivamente hasta 1981. De hecho, hay un estudio en Europa por esos años donde se muestra que Chile era el país que más entregaba niños en el mundo per cápita”.
Si bien la mayoría de los casos se registra durante la dictadura de Pinochet, se trata de una práctica que había comenzado previamente, ¿no?
MR: En las familias aristocráticas o con dinero estaba mal visto que no pudieran tener hijos. Entonces se daba esta práctica de buscar conseguir un hijo por medio del dinero. Pero también era mal mirada la madre soltera.
María del Carmen García: Las congregaciones católicas hacían un vínculo con la trabajadora social que seguía toda la etapa del embarazo. Es decir, la Iglesia, a través de sus sacerdotes, curas, congregaciones, no sólo intervenía en los casos de adopciones en los sectores vulnerables, sino que también en esos espacios muy conservadores donde “hacían el favor” a la niña que había quedado embarazada o a la familia que no podía tener hijos. Fue una red de tráfico de niños donde circuló mucho dinero.
¿Cómo se da el trabajo con las madres que buscan a sus hijos apropiados?
AMO: La mayoría de las mamás nunca había ido a una marcha, nunca se había agrupado, nunca se habían puesto un pañuelo como signo de identidad. La mayoría de las mamás que llegan tienen mucho miedo a todo, son muy vulnerables emocionalmente. Pero al poco rato son otras personas. Amelia, por ejemplo, es una mamá que busca a su hijo y ahora trabaja con las otras mamás. Ella es la que guía a esas madres.
Amelia, ¿cómo fue tu proceso de búsqueda?
Amelia Flores: En 2020 yo estaba mirando televisión y me dije: “Pero, ¿esa señora por qué está contando mi historia? Después nos dimos cuenta de que esa historia se repetía en miles de casos. Siempre el mismo patrón: un hijo que nació vivo, que era vigoroso, que lloraba con mucha fuerza. En mi caso, a las dos horas me dijeron que mi hijo había muerto. Al otro día se lo entregaron a mi esposo en un ataúd.
¿En qué año fue?
AF: Yo tenía cuatro meses de embarazo para el golpe de Pinochet. Y tuve a mi hijo Fernando el 22 de febrero de 1974 en el Hospital Parroquial de San Bernardo. A mi marido le dijeron que llevara ese ataúd al cementerio, lo obligaron a subirse a un taxi. El hospital estaba intervenido por militares, por lo tanto no había mucho que reclamar. Estaban todos los servicios fúnebres pagos, algo muy extraño, porque esa gratuidad no pasa en Chile. Nunca hicimos el duelo porque era doloroso para nosotros hablar, no haber visto adentro del ataúd al bebé. Siempre estuvo presente en nosotros ese hijo, como no hicimos un funeral sentimos que nunca fue enterrado de verdad. Hasta que en 2020 estoy viendo ese programa de televisión en Santiago; y mi ex marido, que es el papá de mi hijo, también lo estaba viendo en Antofagasta. Dijimos: “Pero si esa es nuestra historia”. Ahí empezamos frenéticamente, porque fue así, a buscar. Nos contactamos con Hijos y Madres del Silencio, empecé a juntarme con mis pares y me metí de lleno en la fundación. Tenemos una fraternidad tremenda.
También en Argentina, son las mujeres las que encabezan la lucha y la búsqueda.
MR: Las mujeres somos más valientes. Es fuerte decidirse a buscar, porque es asumir que eso pasó, es doloroso que te roben un hijo. Es también asumir que hay responsables. Pero inclusive en el caso de los hijos que buscan su origen biológico son sus esposas quienes los empujan a hacer este proceso.
MCG: Creo que tiene que ver también con una historia muy sensible, donde muchos hombres no están dispuestos a expresar lo que les sucedió. A llorar. Vivimos en un país muy machista aún, donde la sensibilidad y la emocionalidad están acotadas sólo a lo femenino. Entonces el hombre no está dispuesto a abrirse a esta experiencia muy profunda y emocional. Y los que lo abordan en general lo hacen también con un dejo de vergüenza. Hemos tenido buscadores, compañeros que han llegado al grupo y que, en ese contexto de confianza, se quiebran. Pero el 80% somos mujeres.
MR: Las mujeres son valientes en ese sentido de asumir ese dolor, ese reto. Hay muchas mujeres a las que no las apoya nadie, que no las apoyan sus familias, que las critican. Aún así contra todo eso van y se empoderan. También hay mucho analfabetismo en Chile que no se conoce. Hay muchas mamás que nunca aprendieron a leer y escribir. Pero ahora llegan orgullosas y cuentan que están estudiando, que hicieron la enseñanza media. ¿Por qué? Porque necesitan buscar a su hijo también. Porque ellas quieren esperar a sus hijos en su mejor versión. Prepararse para ese hijo.
Desde que se autoorganizaron en 2014 hasta ahora, ¿cómo describirían la relación con los gobiernos chilenos?
AMO: Antes no se había hecho nada, pero nosotras empezamos a exigir. Lo primero que pedimos fue una comisión investigadora al Congreso, porque cada vez que íbamos a buscar documentos a ciertos lugares del Estado nos negaban el acceso. Te mandaban un correo y decían: “Encontramos a tu mamá, pero está muerta, así que el caso se cierra”. Planteamos que el Estado les daba la espalda a esos niños que buscaban y les volvía a negar toda la información para que pudieran encontrar a su familia biológica. Empezamos a hacer una solicitud a los parlamentarios. Y nos fue bien. Los parlamentarios tuvieron que turnarse y recibir, lunes tras lunes, todos los testimonios. En 2019 hicieron una aprobación unánime donde reconocían que hubo irregularidades y que esto tenía visos de delitos y que hubo violaciones a los derechos humanos. Ahí la Corte Suprema mandata que esto se investigue.
Ana María Olivares: “Lo primero que pedimos fue una comisión investigadora al Congreso, porque cada vez que íbamos a buscar documentos a ciertos lugares del Estado nos negaban el acceso. Te mandaban un correo y decían: “Encontramos a tu mamá, pero está muerta, así que el caso se cierra”. Planteamos que el Estado les daba la espalda a esos niños que buscaban y les volvía a negar toda la información para que pudieran encontrar a su familia biológica”.
¿Qué sucedió?
AMO: Lamentablemente el ministro en visita que se nombró era un tipo extremadamente conservador que cerró casi todos los casos. Ahí retrocedimos. Pero comenzamos a avanzar por otro lado en el exterior y el gobierno sueco, por ejemplo, reconoció las irregularidades. También en Francia, Holanda, Italia. Siempre Chile era el país con mayor cantidad de casos. Volvimos a nuestros parlamentarios y les dijimos: “Acá tenemos pruebas, ¿vieron cómo otros países están investigando? Ustedes tienen que hacer lo mismo”. Llevamos a Santiago a los chicos que estaban en el exterior para que expusieran en Diputados. Era impactante, porque ves a la persona y se ve un chileno común y corriente y empieza a hablar y no sabe hablar español y habla otro idioma. Contaban sus experiencias, cómo los habían discriminado, lo terrible que había sido y que había encontrado a su madre aunque pensaban que estaba muerta. Fue un shock para las autoridades. Aunque, obviamente, cada vez que había cambio de turno de gobierno, era empezar de nuevo. En el gobierno de Gabriel Boric se habló del tema. Cuando fueron los 50 años del golpe, en 2023, se hicieron proyecciones en el Palacio de La Moneda con muchas consignas, como “nunca más asesinar”, “nunca más presos políticos” y se incluyó “nunca más robar bebés”. Se logró crear una unidad de búsqueda, pero se firmó la última semana de febrero de este año. Y el 11 de marzo se terminó el gobierno. Kast la cerró, desmantelaron todo. El de Boric fue un gobierno frágil en ese sentido, dudó mucho, le tuvo mucho miedo a la derecha. Ahora no tenemos ninguna expectativa.
MCG: No hay políticas públicas instaladas. Cada vez que nos invitan, cada vez que pedimos una reunión, es ir a contar la historia nuevamente.
¿Qué representa esta visita a Buenos Aires y el convenio con Abuelas de Plaza de Mayo?
MR: Las Abuelas han dejado una huella muy grande y nosotras vamos pisando esa huella, nos queda mucho aprendizaje de ellas. Quisiéramos llegar a instalar políticas públicas en Chile.
AMO: Abuelas es un referente mundial y son un ejemplo de resistencia para todos los países que han pasado por estos procesos tan terribles. A nosotras nos da fuerza. Si ellas llegaron hasta acá, nosotras también tenemos que avanzar. Además hay un tema metodológico, no podemos inventar la pólvora, entonces tenemos que ir a otros referentes para ver de qué manera solucionar distintos problemas. ¡Y qué mejor referente que Abuelas!
MR: Nosotras no percibimos el trabajo que hacemos. Y si estamos acá y firmamos este convenio con Abuelas, eso muestra que hacemos un buen trabajo en Chile. Nuestra premisa es seguir buscando. Nuestros lemas son “Hasta encontrarlos a todos” y “No más silencio”.
¿Y en tu caso Amelia?
AF: Estos días me han hecho pensar mucho cómo podemos incorporar a nuestra tarea muchas de las cosas que hemos aprendido acá. Me surge una incógnita, porque se nos han muerto varias mamás este último tiempo y alguien tiene que seguir nuestra tarea. Viendo lo que pasa en Abuelas comprendo que esa labor la van a seguir nuestras hijas, nuestros nietos. Entiendo que a mi hijo lo van a seguir buscando mis hijas y mis nietos. Ese también es un aprendizaje que tenemos que ver cómo incorporamos a nuestras tareas.
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- Rosa floresoctubre 11, 2026 at 7:17 pm
Que gran organización es Hijos y Madres del Silencio, a pesar de todas las trabas de la justicia y económica, es la única organización en Chile que realmente golpea fuerte, están presente en cada manifestación para gritar fuerte dónde están nuestr@s niñ@s. Felicitaciones por este encuentro con Abuelas porque de ellas aprenderemos a seguir esa búsqueda inclaudicable. Saludos.
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Que gran organización es Hijos y Madres del Silencio, a pesar de todas las trabas de la justicia y económica, es la única organización en Chile que realmente golpea fuerte, están presente en cada manifestación para gritar fuerte dónde están nuestr@s niñ@s. Felicitaciones por este encuentro con Abuelas porque de ellas aprenderemos a seguir esa búsqueda inclaudicable. Saludos.