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La visita de León a una sociedad que necesita ser abrazada

Enormes expectativas genera la llegada del Papa León XIV a la Argentina. Las condiciones especiales de la visita a la tierra de Francisco y una renovada esperanza para todo el pueblo argentino.

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La imagen ilustra la inminente visita apostólica del papa León XIV a la Argentina, programada del 8 al 11 de noviembre de 2026.

Robert Prevost llega después de 39 años de la visita de Juan Pablo II, en la tierra católica más alejada de América, el fin del mundo. La misma que vio nacer, caminar, formarse, y amar a Jorge Bergoglio, que a lo largo de la vida se convertiría en el querido Papa Francisco, a quien, más allá de su voluntad de volver a visitar su tierra, los propios argentinos no supimos generar las condiciones necesarias para su regreso. 

León XIV, al igual que Francisco, es sucesor de Pedro y representa la continuidad de una Iglesia que atraviesa los siglos. Ambos practicantes de la Doctrina Social de la Iglesia, iniciada con fuerza en 1891 con la publicación de la encíclica Rerum Novarum, del Papa León XIII, donde se manifiestan algunos principios rectores como la dignidad de la persona humana como principio central, por encima de todo poder económico; el bien común, la subsidiariedad y la solidaridad.

También aparece la preocupación por los avances tecnológicos y la deshumanización, por la inteligencia artificial cuando es utilizada con fines poco constructivos o alejados del bien común, poniendo siempre al ser humano como fin. Todo esto ha sido tratado en la nueva encíclica Magnífica Humanitas, La custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

El escenario de la visita es clave: se hace en un momento donde la sociedad argentina se encuentra azotada por una crisis económica, social, moral, de representación, con pocas alegrías, esperanzas y proyectos de vida, avasalladas de información, y de noticias falsas, de manipulación derivadas de las nuevas tecnologías y con el juego online que destruye expectativas.

Quienes tenemos responsabilidades de gestión pública conocemos esa realidad no solamente a través de estadísticas o informes. Como intendente municipal, conozco las preocupaciones de mis vecinos, sus angustias, las dificultades para llegar a fin de mes, el esfuerzo de quienes sostienen una familia y las historias de quienes sienten que las oportunidades se les van haciendo cada vez más lejanas. La pobreza y la vulnerabilidad tienen rostros, nombres y familias, y quienes estamos cerca de la gente no podemos permanecer indiferentes frente a esa realidad.

“Quizás esa sea una de las mayores expectativas que podamos depositar en su llegada: que su palabra nos ayude a volver a mirar aquello que muchas veces dejamos de ver entre las urgencias, las discusiones y las divisiones. Que nos recuerde que detrás de cada número hay una persona, detrás de cada necesidad hay una familia y detrás de cada argentino hay una dignidad que debe ser respetada”. Darío Golía, intendente de Chacabuco.

La Iglesia Argentina plantó su posición respecto de esto y advirtió que el papa se encontrará con la pobreza extrema, la falta de diálogo, la grieta, el odio, la división social. En definitiva, con una Argentina en crisis, una Argentina herida. Y, en consonancia con su prédica durante toda la gira pontificia en Europa es probable que no evite los ejes centrales de su magisterio: la justicia social y la opción por los pobres y descartados. 

En este contexto, la visita del Papa es una renovada esperanza para todo el pueblo argentino. Es una voz en medio del ruido fuerte y bullicioso en donde todo se confunde en la sociedad. Una caricia en medio de tantos golpes.

Quizás esa sea una de las mayores expectativas que podamos depositar en su llegada: que su palabra nos ayude a volver a mirar aquello que muchas veces dejamos de ver entre las urgencias, las discusiones y las divisiones. Que nos recuerde que detrás de cada número hay una persona, detrás de cada necesidad hay una familia y detrás de cada argentino hay una dignidad que debe ser respetada.

Que la visita de León XIV, las enseñanzas de Francisco, sucesor de Pedro y discípulo de Cristo Jesús, junto a su madre María, sirvan para que los argentinos recuperemos un camino de paz y esperanza; para que volvamos a construir el bien común, el diálogo en la diversidad, el respeto por el otro y por uno mismo, la solidaridad y la empatía, en una sociedad que necesita abrazar y ser abrazada.

(*) Intendente de Chacabuco, provincia de Buenos Aires. 

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