Argentina / 3 octubre 2026

temperature icon 13°C
Edit Template
  • Sociedad
  • /
  • “La cooperativa me salvó la vida”

“La cooperativa me salvó la vida”

La experiencia de una cooperativa de trabajo constituida por personas privadas de la libertad en Rosario que pone de manifiesto que las políticas provinciales sumadas al trabajo de la universidad y a la decisión de los propios presos, permite la construcción de alternativas más allá de lo punitivo.

Compartir:

Compartir:

La imagen muestra a un grupo de personas reunidas alrededor de un pupitre en lo que parece ser un aula, mientras una persona está firmando unos documentos sobre la mesa.

La sisa, en una prenda, es el corte curvo o hueco situado en la zona de la axila, por donde se introduce el brazo. Ese término designa también la tasa municipal que tradicionalmente deben abonar los vendedores ambulantes en cada lugar donde trabajan. Además, ziza –con zeta– significa “tierra fértil”, en hebreo. 

Todos esos significados confluyen en el nombre que eligió un grupo de presos de la Unidad 6 de Rosario para bautizar a la primera cooperativa formada en contexto de encierro en esa ciudad. 

Fue allá por 2019, cuando la afluencia al penal de distintos actores junto con algunas políticas provinciales empalmó con las ganas de trabajar y salir adelante de estos internos.

“Me choqué de frente con la cárcel”, rememora Jesús. Era 2013. Dieciséis años después, asegura: “La cooperativa me salvó la vida”. Dice que su familia siempre fue “gente de laburo”. Pero él se desvió. Cayó en el delito y pasó siete años tras las rejas. Durante seis, fue delegado del pabellón. Aprovechó ese liderazgo para impulsar esta alternativa sociolaboral que fue presentada, en un primer momento, por estudiantes y egresados de la Universidad Nacional de Rosario. 

«Empezamos con talleres de identidad, derechos humanos y acceso a la cultura. Hacíamos un programa de radio con entrevistas a abogados, trabajadores de empresas recuperadas… más allá de la modalidad, era el primer curso con certificación que se daba en ese penal», recuerda María Chiponi, hoy a cargo de la Dirección Socioeducativa en Contextos de Encierro en la UNR.

En aquel momento integraba La Bemba del Sur, un colectivo político y de educación popular que coordina talleres culturales y educativos en cárceles del sur de la provincia de Santa Fe. La unidad había sido hasta hacía poco tiempo una alcaldía policial. “Cuando llegamos, era una cárcel páramo”.

La propuesta de taller permitió a los habitantes de este pabellón reunirse, expresarse, dialogar con el afuera, ver una luz más allá de los muros. A poco de iniciar la experiencia, convocaron a la Federación de Cooperativas de Trabajo (Fecootra) y comenzó a tomar forma la idea de conformar un emprendimiento para hacerse cargo, ellos mismos, de su futura reinserción sociolaboral.

Cuando cayó preso, Jesús tenía 4 hijos –ahora tiene uno más– y una familia que lo apoyaba, pero no veía salida a lo que propone la cárcel. “Ese mundo te ofrece ser más narco, más chorro, estafar gente… Si proponés otra cosa te chicanean y entonces muchos dejan de soñar con hacer otra cosa, con ser herreros, carpinteros, jardineros, cantantes, lo que sea”.

Él y su padre se dedicaron siempre al paqueteo (venta ambulante puerta a puerta). Sin embargo, en la prisión se encontraron no solo con el herramental conceptual y metodológico que proveían la Universidad y la Federación de Cooperativas sino con los fierros propiamente dichos.

A través de programas públicos, consiguieron máquinas para montar un emprendimiento textil, que encajaba con necesidades de los propios habitantes del penal –por ejemplo, para actividades deportivas– y, sin saberlo, pronto iba a ser un salvavidas para ellos y sus familias en período de pandemia. El propio Jesús consiguió la autorización del director para fabricar y salir a comercializar barbijos. La cooperativa Ziza comenzó, así, a consolidarse y a ser un camino efectivo de reinserción para unas 20 personas que estaban privadas de su libertad. 

“Tuve la suerte de coincidir con compañeros que también la vieron. Al principio parecía una locura. Pibes que limpiaban vidrios, que venían de la calle, que nunca habían laburado, se sumaron y organizamos juntos nuestra propia empresa”, señala con orgullo.

A través de programas públicos, consiguieron máquinas para montar un emprendimiento textil, que encajaba con necesidades de los propios habitantes del penal –por ejemplo, para actividades deportivas-- y, sin saberlo, pronto iba a ser un salvavidas para ellos y sus familias en período de pandemia.

Hoy el proyecto se diversificó y dio luz a otra cooperativa –de reciclado– además de impulsar talleres de panificación, herrería, barbería, rotisería, carpintería. También conformaron una asociación civil y un equipo de rugby, en colaboración con la fundación Tercer Tiempo. Son parte del Frente de Liberados de Rosario. 

Marcela Macellari es abogada especialista en cooperativas. En su momento, fue convocada por la Fecootra (Federación de Cooperativas de Trabajo) para asistir en el armado de Ziza. “Entré con prejuicios y, de a poco, me fui dando cuenta de que ahí había un grupo de personas que quería trabajar y salir adelante. Lo que más me sorprendió es que, a pesar de tener serios antecedentes de infringir la ley, pusieron toda su voluntad para elaborar el reglamento interno, es decir, acordar las normas bajo las cuales iba a funcionar su cooperativa”.

 

La cárcel degrada, el cooperativismo transforma 

Jesús es contundente: “A mí me salvó la vida… escuchar, aprender a discutir, a organizarme, a trabajar con otros, conformar un grupo, conectarme con compañeros, saber qué les está pasando a ellos, valorar que afuera está tu familia, que también te necesita… la cárcel te aísla, te hace creer que estás solo”.

Para romper ese aislamiento no solo fueron clave los talleres ofrecidos por la UNR sino también los casos de éxito que traía consigo la federación de cooperativas, que ya en 2009 había empezado a gestar este tipo de emprendimientos en la cárcel de Gorina, en las afueras de La Plata.

Al frente de esos procesos estuvo Marita Suarez, psicóloga social y fundadora del Área de Cooperativismo en Contextos de Encierro y Liberados (Accel) en el seno de la Fecootra. 

La nave insignia de este espacio es la cooperativa Kabrones, formada precisamente en Gorina y cuyo referente, Julio Fuque, estuvo a cargo de algunas de las charlas durante la formación de la cooperativa Ziza. “Habíamos visto un video, primero, y después vino a vernos y a conversar con nosotros. Eso nos hizo pensar, si Julio es un pibe igual que yo, que habrá tenido miles de quilombos y la siguió remando, y él pudo, yo también puedo”, reconoce Jesús. 

Las cooperativas formadas en contexto de encierro proliferaron en distintas provincias. Muchas de ellas están nucleadas en la Federación Unión Nacional de Cooperativas Argentinas de Trabajo (Funcat), otras están vinculadas al Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). 

Desde lo cuantitativo, no representan más del 2 por ciento del total de población privada de la libertad. Desde lo cualitativo, expresan una alternativa de eficacia probada. Hay casos muy innovadores como el de Liberté –en Batán–, en cuya gestión participan representantes de víctimas del delito. La organización no solamente propone formación para el trabajo sino que tiene incluso una universidad.

“Hay una fuerte presión social para encerrar sobre todo a los pibes que delinquen o intentan delinquir, siendo personas que vienen de contextos de exclusión social, sin escolarización y sin antecedentes familiares de trabajo. Nosotros nos centramos en que esas manos que antes pudieron destruir puedan juntarse para construir algo nuevo para ellos y que redunde, en definitiva, en un mayor nivel de seguridad pública”, comenta Marita. “Estas experiencias demuestran que existen otras posibilidades más allá de lo punitivo”.

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Temas relacionados

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a nuestro boletín para mantenerte actualizado

Publicidades

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: