Argentina / 27 julio 2026

temperature icon 13°C
Edit Template
  • Política
  • /
  • Milei exporta la «batalla cultural» en el enfrentamiento con Brasil

Milei exporta la «batalla cultural» en el enfrentamiento con Brasil

Tras participar en San Pablo del acto de Flavio Bolsonaro e insultar a Lula, el presidente argentino tensa al máximo el vínculo con el principal socio comercial del país para posicionarse como líder de la ultraderecha regional. Una estrategia electoral que prioriza la polarización y el aval internacional de figuras como Trump.

Compartir:

Compartir:

Esta imagen muestra al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y al presidente de Argentina, Javier Milei.

Javier Milei viajó a San Pablo el sábado para participar del lanzamiento de la candidatura del senador Flavio Bolsonaro a la presidencia de Brasil. Una vez más el viaje del argentino no respondió a ningún propósito de gestión vinculado con su condición de presidente y teniendo en cuenta que Brasil es el principal actor político y económico de la región y, por añadidura, el primer socio comercial de la Argentina. No es un tema que a Milei le interese y menos le preocupe.

Milei fue hasta San Pablo para incomodar a Lula y, con la pretensión de consolidar a Bolsonaro como opositor del presidente brasileño da cara a las elecciones presidenciales del país vecino que habrán de celebrarse el próximo 4 de octubre.

Adicionalmente, pero absolutamente vinculado a lo anterior, Milei pretende seguir construyendo su presunto liderazgo ultraconservador en América del Sur, y continuará con sus próximos viajes a Lima para asistir el próximo 28 de julio a la asunción presidencial de la ultraderechista de Keiko Fujimori y luego a Bogotá para acompañar al también ultraderechista presidente de Colombia, Abelardo De la Espriella, el 7 de agosto. De paso, Milei pretende pasar por Ecuador para abrazarse con el también conservador presidente ecuatoriano Daniel Noboa, en funciones desde noviembre de 2023.

Milei se considera a sí mismo como el representante y delegado personal de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, dos figuras internacionales que hoy están seriamente cuestionadas por sus acciones guerreristas y pretensiones expansionistas. Milei aspira a seguir sus pasos. El domingo, en la exposición de la Sociedad Rural Argentina, el presidente lo dijo con todas las letras: “Me alié con Estados Unidos, me alié con Israel, y hoy Argentina es un faro de la libertad”. Su campaña electoral crece día a día a la vista de que los resultados económicos no aparecen e incluso las encuestas no le aportan tranquilidad. Milei quiere reelegir y su campaña estará montada en el estilo de agresión que lo llevó hasta la Casa Rosada y la “batalla cultural” que, montada sobre la lógica de que cualquiera que piense distinto es “enemigo”, le viene dando resultados en la gestión. Todo ello acompañado, sin duda, por el enorme aporte que significa manejar el presupuesto nacional a su antojo con la metodología de premio y castigo para sumar adhesiones y doblegar voluntades.

Milei se considera a sí mismo como el representante y delegado personal de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, dos figuras internacionales que hoy están seriamente cuestionadas por sus acciones guerreristas y pretensiones expansionistas. Milei aspira a seguir sus pasos. El domingo, en la exposición de la Sociedad Rural Argentina, el presidente lo dijo con todas las letras: “Me alié con Estados Unidos, me alié con Israel, y hoy Argentina es un faro de la libertad”.

El paso de comedia en Brasil, calificando a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, tuvo una nueva escalada en la visita del presidente a la Rural donde además acusó a Brasil de una presunta campaña internacional anti argentina. “Por eso todo el ataque que hubo, toda la campaña mediática -dijo- porque estamos siendo el faro de Occidente, porque estamos cambiando el mundo, porque estamos poniendo en jaque las políticas de estos chorros que se escudan detrás del Estado presente para robarle a la gente de bien. Entonces están nerviosos porque se está demostrando que si usted saca al Estado del medio y la gente prospera y todos los parásitos que viven del Estado están desesperados”.

La reacción de Brasil era esperable. Lula y la diplomacia brasileña no se podían quedar en silencio ante semejantes afrentas, pero tampoco se podía esperar una respuesta equiparable en el nivel de agresión y en los mismos términos planteados por el argentino. Milei también lo sabe y por eso -y porque se sabe respaldado primero por Trump y luego por Netanyahu, que aplauden así sea en silencio- no repara en los desbordes porque está convencido de que eso refuerza su posicionamiento y alienta la posibilidad de su pretendido liderazgo regional.

El gobierno de Brasil llamó a consulta a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, y convocó al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino. Simultáneamente el Ministerio de Relaciones Exteriores a cargo de Mauro Viera,  sostuvo en un comunicado de prensa que “No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño”.

Es poco probable que el gobierno de Lula avance en una ruptura de las relaciones entre los dos países, sostienen la mayoría de los expertos en relaciones internacionales. En cambio, es más probable que Milei no solo no cese con sus agresiones, sino que aumente el grado y la intensidad de las mismas. Es parte de su juego político, de su estrategia de instalación regional y un componente más de la campaña electoral por su reelección que ya comenzó.

En esto poco importan los intereses nacionales, los lazos históricos entre países vecinos, hermanos, y ni siquiera las consecuencias económicas y comerciales que pueden derivarse del incidente.

Mientras espera que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, de visita oficial a Buenos Aires desde el lunes, lo llene de más elogios por sus “éxitos” macroeconómicos, Milei solo piensa en sí mismo y exporta la “batalla cultural” en el intento de instalarse como líder regional de ultraderecha.

Para el país y para el pueblo argentino lo que hace el presidente no se traduce en ningún beneficio y no puede calificarse con otra palabra que no sea vergüenza, en todos los sentidos posibles.

 

4Palabras

Compartir:

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Seguinos en: