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50 años del golpe de Estado: Neuquén, la capital de los derechos humanos
Neuquén como un símbolo de memoria, verdad y justicia por la lucha de militantes y organizaciones. Jóvenes de distintos espacios se expresan sobre el aniversario del golpe de Estado y su relación con la actualidad.
- marzo 16, 2026
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Por las luchas históricas de las organizaciones de Derechos Humanos y la resistencia de Madres, familiares y militantes frente a la dictadura cívico-militar, Neuquén fue reconocida como la capital de los Derechos Humanos. En ese proceso resultó fundamental el compromiso y la acción de figuras y organizaciones clave, como el obispo Jaime de Nevares, las Madres de Plaza de Mayo del Alto Valle y la Asamblea por los Derechos Humanos. Sus luchas, junto con las de numerosos organismos y militantes, convirtieron a la ciudad de Neuquén en un símbolo de memoria, verdad y justicia.
Con esa carga histórica, en un contexto actual complejo y cruel, se inició a principios de marzo una nueva etapa de los Juicios por Delitos de Lesa Humanidad en la Provincia del Neuquén con una sala llena. La primera audiencia de la causa “Ferrari”, que juzga crímenes de lesa humanidad cometidos contra 16 víctimas de diferentes ciudades de las provincias de Neuquén y Río Negro, contó con la presencia de organizaciones de derechos humanos, integrantes del colectivo de la diversidad, trabajadores del Area de Derechos Humanos e integrantes del sindicato docente y de prensa.
Entre las personas presentes en la audiencia estaba Malena Arias, integrante de Jóvenes por la memoria de Neuquén y Río Negro, quien manifestó que estar en el juicio significa “presenciar un momento histórico. Sabemos que Argentina es pionera en cuanto a juzgar hechos que tienen que ver con las dictaduras. Consideramos que es un hecho histórico del cual tenemos que ser parte para poder contar la verdad”.
24 de marzo: jóvenes a 50 años del golpe genocida
A 50 años del golpe de Estado de 1976, con los juicios por crímenes de lesa humanidad aún en desarrollo y en un contexto atravesado por discursos negacionistas desde el Gobierno nacional, desde 4Palabras consultamos a jóvenes de distintos espacios sobre el sentido de esta fecha y la complejidad del momento actual.
Florencia Costa, de 20 años, estudiante del Profesorado de Historia de la Universidad Nacional del Comahue, sostiene que “el 24 de marzo no es solo una fecha patria; es un recordatorio y un aviso que me interpela de manera muy personal. Crecí rodeada de historias vivas de esa época que marcaron mi entorno. Mi viejo siempre me relató la vida de «Un Maestro»: el mismísimo Nano Balbo, era su íntimo amigo. Por otro lado, mis abuelos (ambos docentes) tuvieron que escapar de la dictadura en Buenos Aires. En 1977 llegaron a Varvarco, un pueblito al norte de nuestra provincia. Allí, mi abuelo casi fue secuestrado por el simple «delito» de tener libros y revistas que en ese entonces estaban censurados.
“En casa nunca faltaron los documentales, los libros y hasta los dibujos animados (el eterno Zamba) que nos fueron formando”, sostiene Florencia.
Por su parte, Julián Morosini, de 17 años, estudiante de la Escuela Provincial de Educación Técnica N.º 12 e integrante de la Unión Estudiantil de San Martín de los Andes, señala que “el 24 de marzo es una de las fechas más importantes de nuestro país y más aún este año, cuando se cumplen 50 años del golpe de Estado de 1976”.
“Es algo que vivieron nuestros padres y abuelos y, aunque a veces parezca lejano, pasó hace muy poco. Por eso me parece una fecha tan importante: para recordar todo lo sucedido y no repetirlo. Para recordar la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo, a los 30.000 desaparecidos y a los pibes de la Noche de los Lápices. Es un día dedicado a luchar por la memoria, porque sin memoria estaríamos condenados a repetir nuestra historia”.
Para Florencia, las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo son un símbolo nacional, una verdadera bandera: “esas mujeres son el ejemplo más claro de resistencia y hoy, más que nunca, es vital tenerlas presentes. Su enseñanza siempre fue y seguirá siendo la misma: de acá nadie se salva solo”.
Los 50 años del golpe se cumplen en un contexto marcado por discursos negacionistas y prácticas que muchos consideran profundamente crueles. Según Malena, de 33 años, integrante de “Jóvenes por la Memoria”, “tenemos al presidente y a la vicepresidenta que no solo niegan algunos hechos sino que incluso reivindican lo realizado por quienes estaban en el poder durante la dictadura. Y eso habilita que otras personas, que pueden ser nuestros vecinos, familiares o incluso actores con mayor poder, legitimen esos discursos y apelen a la violencia”.
Asimismo, Malena señala ciertas similitudes con aquel período en relación con políticas de corte neoliberal: un Estado menos presente y procesos vinculados a la venta de tierras y de recursos naturales. “Hay una memoria necesaria que debemos construir para no repetir esas experiencias en nuestro presente ni en nuestro futuro”, concluye.
Madres y Abuelas: un legado presente
Para Florencia, las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo son un símbolo nacional, una verdadera bandera: “esas mujeres son el ejemplo más claro de resistencia y hoy, más que nunca, es vital tenerlas presentes. Su enseñanza siempre fue y seguirá siendo la misma: de acá nadie se salva solo”.
Malena observa, además, una continuidad histórica entre la lucha de las Madres y el movimiento feminista. En ese sentido, destaca que “como sociedad nos dejan mucha ternura y mucha convicción. Esto que decían ellas de no claudicar: no claudicar ante nada. Siempre pedir la verdad y no la venganza; la justicia y no pagar con la misma moneda. Militar con ternura, codo a codo”.
Por su parte, Julián sostiene que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo “nos enseñaron que a un gobierno dictatorial se lo enfrenta en la calle, poniendo el cuerpo y organizándose. Sus luchas no terminaron con la vuelta a la democracia: siguen pidiendo justicia hasta el día de hoy. Nos demuestran que hay que resistir en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. No es una lucha fácil y, aun 50 años después, cuando todavía queda un largo camino por recorrer, no hay que bajar los brazos”.
4Palabras
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